Internacional - Política

Nuevo líder argentino prepara política exterior

2019-11-01

Hubo muchas tensiones entre Argentina y Estados Unidos durante la presidencia de Cristina...

Por LUIS ANDRÉS HENAO | AP

BUENOS AIRES (AP) — ¿Qué tipo de política exterior puede esperar el mundo de Argentina cuándo su nuevo presidente asuma el mando en diciembre? Argentina discutió con Estados Unidos y otros países occidentales cuando Cristina Fernández era presidenta. Ahora, tras las elecciones del domingo, ella regresa al poder _esta vez como vicepresidenta. Pese a las preocupaciones, algunos analistas creen que Alberto Fernández, el presidente electo de Argentina, buscará un camino más pragmático, menos dependiente de la ideología tradicional de la izquierda, al tiempo que el país batalla para reanimar su economía con apoyo internacional.

¿CÓMO ERA LA POLÍTICA EXTERIOR DE ARGENTINA BAJO EL MANDATO DE CRISTINA FERNÁNDEZ?

Hubo muchas tensiones entre Argentina y Estados Unidos durante la presidencia de Cristina Fernández. Sus diatribas contra Estados Unidos fueron una fuente constante de descontento en la Casa Blanca. Fernández también era cercana a Hugo Chávez, el fallecido presidente venezolano anti Estados Unidos, y admiraba al líder revolucionario Fidel Castro.

“Cristina estaba en el cargo cuando muchos líderes en la región se inclinaban a la izquierda”, dijo Monica de Bolle, académica en el Instituto Peterson de Economía Internacional.

Cristina Fernández “hizo lo que muchos otros hicieron: tomó una postura firme hacia Estados Unidos, elogió la integración regional, pero nunca llegó muy lejos”, agregó De Bolle.

Enfureció a España al privar a la compañía española Repsol de su participación mayoritaria en la compañía energética YPF y fue acusada de ayudar a Irán a ocultar su presunta participación en la mortífera explosión en un centro judío de Buenos Aires en 1994, una afirmación que ella niega.

“La política exterior de Cristina, sobre todo en su segunda presidencia, fue caracterizada por un profundo aislamiento de la Argentina, fundamentalmente con los países del occidente”, explicó Sergio Berensztein, analista político con sede en Buenos Aires.

Las relaciones con Estados Unidos mejoraron con su sucesor, el presidente conservador Mauricio Macri. Barack Obama visitó Argentina, donde bailó tango en una cena oficial. Donald Trump recibió a Macri en la Casa Blanca. Ambos líderes tienen una relación personal que remonta a sus días de comerciantes.

¿SERÁ UN REGRESO A LOS AÑOS DE CRISTINA?

Algunos argentinos temen que Cristina Fernández intente manipular a Alberto Fernández (entre ambos no hay parentesco), pero él lo niega. Los analistas señalan que el presidente electo debe optar por una estrategia pragmática porque su gobierno hereda una gran pobreza y desempleo, una desorbitada inflación y reservas extranjeras menguantes.

“La alcancía está vacía y la demanda mundial de servicios, incluidas las exportaciones agrícolas de Argentina, ha disminuido, así que la latitud de un derrochador programa populista de redistribución está muy limitada”, afirmó Christopher Sabatini, académico del Departamento de Asuntos Externos y Públicos de la Universidad de Columbia en Nueva York e investigador en Chatham House.

“De la misma forma que el nuevo contexto nacional e internacional requerirá de un acto de malabarismo económico, también lo hará en el ámbito internacional”, añadió Sabatini.

¿QUÉ SUCEDERÁ CON EL FMI?

Alberto Fernández también necesitará negociar los términos del rescate financiero de 56,000 millones de dólares que otorgó el Fondo Monetario Internacional a Argentina. Eso podría obligarlo a tomar “una estrategia moderada en los primeros meses”, según Jenny Pribble, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Richmond en Estados Unidos.

Alberto Fernández es también considerado la figura que unificó al peronismo, el extenso pero dividido movimiento político al que muchos se adhieren en Argentina.

Para continuar siéndolo, “podría tener que prestar una atención especial a sus interacciones con Venezuela o Cuba”, dijo Pribble. “Al mismo tiempo, Fernández podría utilizar las interacciones de política exterior para recordar simbólicamente al electorado de su orientación ideológica izquierdista”.

¿BUSCARÁ ALBERTO ALIANZAS EN LA IZQUIERDA?

Sí y no. El primer viaje que planeó Alberto Fernández tras la victoria del domingo es una visita a México para reunirse con el presidente Andrés Manuel López Obrador. También mantiene su cercanía con líderes como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el uruguayo José Mujica, pero los primeros indicios señalan que será pragmático, incluso si su ideología tiende a la izquierda.

“Evidentemente es como una tercera vía”, aseveró Berensztein. “No es un lineamiento ni con Estados Unidos, ni tampoco Venezuela o Cuba. Por eso pone como ‘caveat’ _ reconoce y agradece los saludos y, en seguida, plantea un ‘pero’ y eso lo coloca en un espacio también de centro”.

El nuevo gobierno argentino tampoco puede darse el lujo de desmantelar el bloque comercial de los países sudamericanos Mercosur y su reciente acuerdo con la Unión Europea, así como su integración económica con Brasil, dijo Sabatini.

¿Y QUÉ HAY DE BRASIL?

Argentina y Brasil son las economías más grandes de Sudamérica y los miembros más importantes de Mercosur. Los vecinos y rivales en fútbol dependen mutuamente uno del otro en cuestiones comerciales. Sin embargo, Fernández consideró el domingo que Lula _el acérrimo rival del presidente Jair Bolsonaro_ está injustamente encarcelado. Bolsonaro declaró que Argentina “escogió mal” en las elecciones y que él no viajará a la toma de protesta de Fernández.

Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en la Fundação Getulio Vargas, una universidad en Sao Paolo, manifestó que la animosidad demuestra que optan por la postura firme de su base de apoyo. Eso complicará que los pragmáticos de ambas partes alivien la tensión, aunque con el tiempo los líderes podrían desarrollar una relación de trabajo.

“A Alberto lo veo pragmático, muy distinto a Cristina, él está siempre buscando una situación de equilibrio”, indicó Berensztein. “Hay un vínculo muy estrecho con Lula, que es histórico, y eso lo distancia de Bolsonaro, pero él sabe que, por el bien estratégico de la Argentina, él no puede pelearse con Brasil”.



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