Sepulcros blanqueados

Los judíos mesiánicos

2021-05-24

De ningún modo, sino que las Escrituras deben ser leídas en su conjunto. Debemos leer...

P. Luis Montes

En este gran grupo encontramos los mesiánicos trinitarios y unitarios, mesiánicos cristianos y católicos 
  
El movimiento llamado Judaísmo Mesiánico abarca una gran variedad de creencias. Pertenecen a él judíos que afirman la mesianidad de Jesucristo, e insisten en las raíces judías de la verdadera religión. Los judíos mesiánicos aceptan (además del Antiguo Testamento) el Nuevo Testamento como palabra de Dios. 

En este gran grupo encontramos los mesiánicos trinitarios y unitarios, mesiánicos cristianos y católicos. Todas ellos están, según su espiritualidad, clasificados en las corrientes comunes del judaísmo: bien sean conservadores (que a pesar del Evangelio conservan las enseñanzas talmúdicas), ortodoxos (que está basado en el cumplimiento literal de las Sagradas Escrituras) y reformistas (cristocéntricos). 

Es decir que hay algunos que niegan que Jesucristo sea Dios y hombre (niegan los dogmas de la Trinidad y de la Encarnación) mientras que otros aceptan esas verdades. Los “judíos mesiánicos católicos”, en fin aceptan al Papa como vicario de Cristo y a la Iglesia Católica como la verdadera. 

Como se puede ver, la variedad es tan grande al punto de ser distinta la religión: algunos son cristianos mientras que otros no lo son. Es enseñanza clara del Magisterio de la Iglesia que son cristianos quienes “invocan al Dios Uno y Trino y confiesan a Jesús como Señor y Salvador” (UR 1 y también UUS 7), es decir quienes creen en la Santísima Trinidad y en la Encarnación. Y la razón es muy clara: no pueden pertenecer a la misma religión quienes afirman que Jesús es Dios y quienes lo niegan. 

La Iglesia “Nuevo Israel”

Las doctrinas “de la Nueva Alianza” y la de la “Iglesia como Nuevo Israel” derivada de esta son inexplicablemente rechazadas por los judíos mesiánicos (hasta donde conocemos sólo son aceptabas por miembros del judaísmo mesiánico católico). 

Nos parece inexplicable porque como hemos dicho los judíos mesiánicos aceptan el Nuevo Testamento, donde ambas doctrinas son afirmadas claramente. 

Queremos presentar a nuestros hermanos mesiánicos estas doctrinas como un aporte al diálogo. Lo haremos en una sola argumentación por la derivación necesaria que tiene una respecto a la otra. Y lo haremos apelando a una autoridad que todos aceptamos: el Nuevo Testamento. 

¿Abolición de la Antigua Ley? 

Se objeta que la Nueva Alianza implicaría que la Ley Antigua fue reemplazada y abolida. En cambio, dice Nuestro Señor en Mateo 5,17-18: “no creáis que he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. Pues os aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento”. 

Y en Romanos 11,29: “pues lo que Dios da, no lo quita, ni retira tampoco su llamamiento”. Este texto es importante porque se refiere a las promesas hechas a Israel. De este modo parece contradecir lo que afirma el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 781: 

"Eligió, pues, a Israel para pueblo suyo, hizo una alianza con él y lo fue educando poco a poco. Le fue revelando su persona y su plan a lo largo de su historia y lo fue santificando. Todo esto, sin embargo, sucedió como preparación y figura de su alianza nueva y perfecta que iba a realizar en Cristo..., es decir, el Nuevo Testamento en su sangre convocando a las gentes de entre los judíos y los gentiles para que se unieran, no según la carne, sino en el Espíritu". 

En efecto, si todo esto sucedió como preparación y figura de su alianza nueva y perfecta, todas las promesas y bendiciones para Israel tienen su cumplimiento en la Iglesia actual, y como consecuencia no tenemos que prestarle atención a ningún acontecimiento, profético o Bíblico, en Israel y en las comunidades judías. 

Además Israel es llamado por San Pablo, en la misma carta “el olivo”, donde fueron injertados los gentiles que son “el olivo silvestre”. De lo cual parece deducirse que no es la Iglesia el Nuevo Israel, que reemplaza al Antiguo Israel, sino que a él se suma.

Misión del Pueblo de Israel en la Historia de la Salvación

Queremos mostrar como las objeciones presentadas no están bien enfocadas y como un judío mesiánico no solo no debe ofenderse por la doctrina de la Iglesia como Nuevo Israel, sino que puede, con verdad, sentirse orgulloso de ella. 

Afirmamos que la Iglesia es el Nuevo Israel compuesto de los judíos que aceptaron al Mesías y de conversos venidos de la gentilidad. Esto implica no un menoscabo de la identidad judía sino un ensalzamiento. Según esto el pueblo judío TUVO, TIENE Y TENDRÁ una importantísima misión en la Historia de la Salvación. Pero son misiones distintas.

1- Tuvo la misión de ser el Pueblo Elegido para que de su seno naciese el Mesías, y de ser figura de la futura Iglesia. Pero no sólo eso, el elemento humano más importante que existe en la Iglesia es judío: son judíos los elegidos por Dios para legarnos las Sagradas Escrituras, son judíos los apóstoles sobre quienes Cristo fundó la Iglesia, columnas y fundamento de la Iglesia; es judía la Santísima Virgen María, Madre e Imagen de la Iglesia; es judío el primer mártir; en Israel nació la Iglesia; y sobre todo es judía la humanidad de Jesucristo, que es verdadero Dios y hombre. ¿La salvación viene por los judíos? ¡Claro que sí! El Hijo del Hombre era judío. 

2- Tiene: la más importante se sigue de lo que acabamos de decir: las Escrituras judías guían a la Iglesia, los más grandes santos, que son judíos nos ayudan, y la Cabeza de la Iglesia, Cristo, está vivo para siempre para interceder por nosotros. Además, el pueblo judío, por ser el pueblo elegido tiene una misión de testimonio de la divinidad. Y además, como enseña el apóstol el judío es primero para el bien y primero para el mal.

3- Tendrá: no sólo lo que acabamos de decir (hasta la consumación de los siglos), sino además lo que dice San Pablo: si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino una resurrección de entre los muertos? (Cf. Rom 11,15).

¿Por qué un judío (especialmente un judío mesiánico) no puede aceptar la doctrina de la Iglesia Nuevo Israel? Significa nada menos que su función en la historia de la salvación es la misma que la de un converso gentil pero agregándole los tres puntos que hemos mencionado. 

Claro que el judío tendrá esa función cuando acepte al Dios uno y trino, la Encarnación del Hijo de Dios, y su voluntad de que la Iglesia guíe a los hombres a la salvación.

Fundamentación bíblica

Leemos en la Carta a los Hebreos:

Capítulo 8

1 Este es el punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos un Sumo Sacerdote tal, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

2 al servicio del santuario y de la Tienda verdadera, erigida por el Señor, no por un hombre.

3 Porque todo Sumo Sacerdote está instituido para ofrecer dones y sacrificios: de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer algo.

4 Pues si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrezcan dones según la Ley.

5 Estos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue revelado a Moisés al emprender la construcción de la Tienda. Pues dice: Mira, harás todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

6 Mas ahora ha obtenido él un ministerio tanto mejor cuanto es Mediador de una mejor Alianza, como fundada en promesas mejores.

7 Pues si aquella primera fuera irreprochable, no habría lugar para una segunda.

8 Porque les dice en tono de reproche: He aquí que días vienen, dice el Señor, y concertaré con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva Alianza,

9 no como la Alianza que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Como ellos no permanecieron fieles a mi Alianza, también yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

10 Esta es la Alianza que pactaré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones las grabaré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.

11 Y no habrá de instruir cada cual a su conciudadano ni cada uno a su hermano diciendo: «¡Conoce al Señor!», pues todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.

12 Porque me apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados no me acordaré ya.

13 Al decir nueva, declaró anticuada la primera; y lo anticuado y viejo está a punto de cesar.

Como se ve, el Espíritu Santo, por boca del autor de la carta a los hebreos habla de un culto que es sombra y figura, que habrá una mejor alianza cuyo sacerdote será Cristo, una segunda alianza, una nueva alianza, distinta de la que promulgó por boca de Moisés al sacarlos de Egipto, y que esa primera está a punto de cesar.

También se puede leer Colosenses 2,16ss sobre que los preceptos legales cesaron con la venida de Cristo.

16 Por tanto, que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de novilunios o sábados.

17 Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo.

20 Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo ¿por qué sujetaros, como si aún vivierais en el mundo, a preceptos como

21 «no tomes», «no gustes», «no toques»,

22 cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y doctrinas puramente humanos?

23 Tales cosas tienen una apariencia de sabiduría por su piedad afectada, sus mortificaciones y su rigor con el cuerpo; pero sin valor alguno contra la insolencia de la carne.

También: Efesios 2,15

... anulando en su carne la Ley de los mandamientos formulada en decretos.

Y también en Hebreos 7:12 

2 Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambia la Ley.

13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.

14 Y es bien manifiesto que nuestro Señor procedía de Judá, y a esa tribu para nada se refirió Moisés al hablar del sacerdocio.

15 Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec,

16 que lo sea, no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible.

17 De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.

18 De este modo queda abrogada la ordenación precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad,

19 ya que la Ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza mejor, por la cual nos acercamos a Dios.

Pero, ¿qué ocurre con las citas esgrimidas en las objeciones? 

Cristo afirmó que no vino a abolir la Ley, y en Hebreos se nos dice que “queda abrogada la ordenación precedente”. Leemos en Exódo 12,14 "Este rito es para siempre: los descendientes de ustedes no dejarán de celebrar este día", en cambio el Apóstol nos dice: “Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo. Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo ¿por qué sujetaros, como si aún vivierais en el mundo, a preceptos como «no tomes», «no gustes», «no toques», cosas todas destinadas a perecer con el uso y debidas a preceptos y doctrinas puramente humanos?”

¿Es que se contradice la palabra de Dios? 

De ningún modo, sino que las Escrituras deben ser leídas en su conjunto. Debemos leer las Sagradas Escrituras a la luz de las Sagradas Escrituras. 

Santo Tomás por ejemplo nos da una explicación: los preceptos morales de la Antigua Ley no cesaron, los ceremoniales sí cesaron si consideramos el rito en sí mismo que ya no tiene sentido porque figuraba a Cristo (Heb 8,5) pero no cesaron "en cuanto a la verdad por ellos figurada". Es decir, cumplieron su cometido: predicaron que Cristo venía y ¡Cristo vino!

San Juan Bautista se alegró al ver cumplida su misión, y el más grande de los hijos de mujer dijo: "es preciso que él crezca y que yo decaiga". Eso es también lo que dicen los ritos que prefiguraban la primera venida del Mesías.

Conclusión 

Dice San Pablo que "no es judío el que lo es en lo exterior, ni es circuncisión la circuncisión exterior de la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y es circuncisión la del corazón, según el espíritu, no según la letra" (Rom 2,29-29).

¿A qué se refiere San Pablo sino al Nuevo Israel? El judío circunciso que rechaza al Mesías no pertenece a este judaísmo espiritual que no es según la carne; según San Pablo no es verdadero judío: “no es que las promesas de Dios a Israel hayan perdido su validez; más bien es que no todos los descendientes de Israel son verdadero pueblo de Israel”. Hay muchos judíos en la actualidad que no son cristianos por una imposibilidad sicológica; no se les ha presentado la verdadera oportunidad: si estos son buenos judíos pertenecen de un modo misterioso al Nuevo Israel que es la Iglesia, pero no pertenecen por la circuncisión sino por su buena voluntad y porque su desconocimiento del Mesías Hijo de Dios no es culpable. Lo mismo que un pagano que sin culpa desconoce de Cristo y cumple la ley natural se salva por medio de la Iglesia, de un modo misterioso pero real.



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