Ecología

Cambio climático

2019-03-21

Tenemos margen para actuar y siempre un mal menor es mejor que un mal mayor, pero no podemos...

Política Exterior

Desde que Greta Thunberg, una niña sueca de 16 años, anunció en agosto que dejaba de ir a clase los viernes para protestar por el cambio climático, el movimiento Fridays for Future se ha convertido en una realidad global e imparable. Jóvenes de toda Europa se suman a esta rebelión estudiantil y se dejan ver en las calles de las principales ciudades, reclamando más y mejores medidas contra la que consideran la gran amenaza para su futuro. En este contexto, preguntamos a los expertos si estamos perdiendo la batalla contra el cambio climático.

Teresa Ribera | Ministra para la Transición Ecológica de españa

No debemos andarnos con paños calientes. Estamos en una situación crítica. Hemos perdido demasiado tiempo y empezamos a tener dudas sobre cuál es el margen real del que disponemos para impedir la aparición de los efectos más peligrosos del cambio climático.

Tenemos margen para actuar y siempre un mal menor es mejor que un mal mayor, pero no podemos sentirnos ni satisfechos ni tranquilos.

Ha habido un avance significativo desde el Acuerdo de París. La acción climática ha salido del nicho de las políticas ambientales. Esto es clave. Si de verdad queremos transformar nuestro modelo de desarrollo necesitamos que esto ocurra. Es decir, que sean los inversores, los tecnólogos, los actores urbanos, los energéticos, los industriales o los desarrolladores de infraestructuras, entre otros, los que incorporen la variable climática a sus decisiones. Y eso está ocurriendo.

No obstante, al igual que en cualquier otro proceso, no estamos exentos de que surjan riesgos de retroceso, incluida la aparición de liderazgos cuya misión principal sea frenar la acción climática. Esto es una mala noticia siempre, porque retrasa esa acción. Pero lo cierto es que es imposible navegar contracorriente, y que se trata de una actitud que no tiene capacidad de ir más allá que hacernos perder el tiempo.

Ahora la clave es la rápida integración de respuestas coherentes en todos los frentes para maximizar los resultados. El miedo, la falta de confianza en nuestra capacidad de hacerlo, en los mecanismos de solidaridad para quienes salen perjudicados en el corto plazo en esta transición y el egoísmo. Tenemos que entender que sin solidaridad perdemos todo.

Valentina Martínez | Portavoz de Cambio Climático del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de españa

En el Partido Popular huimos del catastrofismo en la lucha contra el cambio climático y apostamos por una agenda en positivo. Somos conscientes de la urgencia a la que nos llama el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), por eso tenemos que hacer las cosas mejor. Además, creer que se está perdiendo la batalla contra el cambio climático es la mejor excusa para abandonar las medidas, las reformas y las acciones que son necesarias para construir juntos un país a la altura de sus retos.

Sin duda, la lucha contra el cambio climático es uno de los retos globales más importantes a los que se enfrenta España actualmente. Nuestra posición geográfica hace que seamos un país especialmente vulnerable a los desafíos que provocan, por ejemplo, el crecimiento del nivel del mar, los periodos de sequía, el aumento de la temperatura media y las migraciones climáticas.

Somos conscientes de que uno de los ejes fundamentales para avanzar en la lucha contra el cambio climático está en la transición energética, y es ahí donde nuestro esfuerzo debe ser mayor. Queremos una economía limpia, competitiva y fuerte. Estamos a tan solo un año de la entrada en vigor el Acuerdo de París, firmado y negociado por un gobierno del Partido Popular, en el que apostamos por una transición global hacia una economía baja en carbono y resiliente a los efectos del cambio climático. Estos próximos años van a ser cruciales, no podemos rendirnos, necesitamos sentar las bases sólidas para que esta transición se convierta en una gran oportunidad para España.

Apostamos por una transición financieramente sostenible, que avance con gradualidad y firmeza para no dejar a nadie atrás. Sabemos que España necesita menos incertidumbre y más incentivos económicos y seguridad jurídica para avanzar firme por el camino hacia a esa economía neutra en carbono. Apostamos, además, por liderar en Europa esta transición aprovechando todas las oportunidades que el desarrollo tecnológico permita para colocar a España en cabeza de la competitividad en Europa. El futuro de España está en juego, y la España del futuro o es sostenible o no será.

Antxon Olabe Egaña | Economista ambiental y ensayista.

Las protestas de los jóvenes europeos manifestándose en contra de la deriva que está adquiriendo el problema de la alteración del clima de la Tierra están más que justificadas. La persistencia de un nivel muy elevado de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global (del orden de 50-55,000 millones de toneladas de CO2 equivalente al año), está conduciendo al sistema climático a un incremento de la temperatura media de la superficie del planeta que podría sobrepasar los 1,50C en apenas 20 años. En ese sentido, los próximos 10 años son cruciales para reconducir el problema.

Al mismo tiempo, en años recientes han ocurrido tres importantes acontecimientos que han introducido una mayor esperanza. Primero, la existencia de una arquitectura institucional internacional, el Acuerdo de París, que ha sentado las bases para una respuesta comprometida por parte de la comunidad internacional. Es importante recordar que tras el anuncio de la salida de Estados Unidos del Acuerdo ni un solo país ha seguido la estela de la Casa Blanca.

Segundo, analizando la geopolítica del cambio climático, tanto la Unión Europea como China mantienen una posición de firme compromiso con dicha agenda y considero que hay buenas razones para confiar en que atraigan a India hacia ese núcleo de responsabilidad estratégica. Estamos ante un desafío de alcance civilizatorio y confío plenamente en que los actuales depositarios de esas tres grandes civilizaciones van a estar a la altura del problema y sabrán movilizar junto a ellos a la inmensa mayoría de la comunidad internacional.

Finalmente, la transición energética mundial hacia las energías renovables ya está ocurriendo a escala masiva y su ritmo de despliegue está siendo muy superior a lo que incluso los más optimistas preveían hace apenas una década.

Héctor Tejero Franco | Bioinformático, investigador en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España y candidato por Más Madrid.

A día de hoy sí. Las emisiones de CO2 derivadas de la quema de combustibles fósiles no han dejado de crecer en las últimas décadas, incluso después de múltiples cumbres internacionales. El Acuerdo de París de 2015 fue considerado por muchos un éxito diplomático pero un tremendo fracaso climático, al no estar las medidas presentadas por los países a la altura del acuerdo tomado de evitar superar los 2ºC antes de fin de siglo (intentando no sobrepasar los 1,5ºC).

Sin embargo, en ningún caso es una batalla definitivamente perdida. Contamos con la tecnología y conocimiento necesarios para iniciar una transición ecológica que nos impida sufrir las peores consecuencias del cambio climático. Esencialmente se trata de una cuestión de voluntad política. El reto actual consiste en armar un proyecto ecologista democrático, progresista y de mayorías, capaz de enfrentarse a un lobby fósil y a unas élites globales que se han mostrado abiertamente opuestos o al menos incapaces de poner en marcha las medidas necesarias.

En los últimos meses han surgido dos destellos de esperanza. En primer lugar, las movilizaciones y huelgas estudiantiles siguiendo el ejemplo de la estudiante sueca Greta Thunberg, que ha sacado a decenas de miles a la calle. Necesitamos que dicho movimiento se extienda, se profundice y sume a más grupos sociales, ya que no es sólo el futuro lo que está en juego, también lo está el presente. Por otro lado, está cogiendo fuerza global un proyecto político, el Green New Deal, que puede actuar como narrativa y horizonte transformador a corto plazo, dando lugar a un nuevo paradigma económico y político.

Los últimos informes científicos señalan que nos encontramos ante una década decisiva que determinará la gravedad de las siguientes. La batalla sigue su curso.


 



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