Internacional - Política

Lula en Berlín: reajuste de relaciones Alemania-Brasil

2023-12-01

Es probable que Lula y Scholz vean esto, en su reunión en Berlín, como un urgente...

Por Oliver Pieper | DW 

El canciller alemán, Olaf Scholz, recibirá el lunes al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien está adquiriendo cada vez más importancia en la política mundial como portavoz del sur global.

Se considera que Olaf Scholz siempre tiene un plan para todo. Pero, si lo tenía cuando visitó al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, hace diez meses, al asumir el cargo, le salió terriblemente mal. "Debacle diplomática”, "rechazo”, e incluso "bofetada”, fueron los comentarios en los medios alemanes, tras una memorable conferencia de prensa, el 30 de enero, en Brasilia.

Lula, a quien la política alemana había anhelado luego de los años plomizos del populista de derecha Jair Bolsonaro, dejó bastante claro que Alemania estaba tratando ahora con un socio, como mínimo, a igual nivel. Con una agenda propia y seguro de sí mismo, como portavoz del sur global y miembro de los países BRICS, que en 2024 también asumirá la presidencia del G20.

Y que, además, habla claro: está en contra de sanciones económicas contra Rusia y del envío de armamento a Ucrania. Con la exigencia de una reconfiguración del Consejo de Seguridad de la ONU, con un asiento para Brasil y otro para el continente africano, además de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, en el que la UE tendría que ceder primero.

Las primeras consultas entre Alemania y Brasil desde 2015

Es decir, que Olaf Scholz ahora sabe lo que le espera cuando el presidente brasileño llegue con todo su séquito a la capital alemana, el 4 de diciembre. Además del encuentro con el canciller, en la agenda de Lula figuran también una visita al Consejo Alemán, la Cámara de los Länder, y una aparición en el Foro Alemán-Brasileño de Economía. Pero, sobre todo, estas son las primeras consultas gubernamentales entre ambos países desde 2015, un claro indicio de que Alemania y Brasil quieren reajustar sus relaciones bilaterales.

"El socio difícil en Brasilia” era el título de una disertación del experto brasileño Oliver Stuenkel en la revista Internationale Politik, poco antes de la visita del canciller alemán a Brasil, a comienzos de este año. Para el encuentro actual, el politólogo y profesor de política internacional en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas, de Sao Paulo, elegiría un título distinto, dijo a DW. "Lula sigue siendo un socio difícil, pero el acento está puesto en que es un socio, y no en que es difícil. Si bien hay divergencias en el contexto de la guerra en Ucrania, y no será posible allanarlas del todo, en las áreas del clima, la energía y las estructuras multilaterales, las consultas gubernamentales son un paso importante hacia una colaboración más estrecha”, explica.

Intereses comunes en energía, clima y ONU

En el área climática, el foco está puesto en seguir fortaleciendo, con apoyo de Alemania, el Fondo Amazonía, reimpulsado por Lula, para la protección de la selva amazónica, así como en  continuar avanzando en la protección global del clima. En el terreno energético, Brasilia atrae a empresas alemanas y a su tecnología con las materias primas del futuro: hidrógeno verde, tierras raras, litio, viento y sol. En relación con las estructuras multilaterales, Brasil y Alemania quieren reformar, junto con India y Japón, como Estados del G4, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

El concepto de Brasil de una reforma del orden internacional, sin embargo, va más allá de un asiento permanente para ese país en el Consejo de Seguridad, dice Claudia Zilla, experta en Latinoamérica de la Fundación Ciencia y Política (SWP), en entrevista con DW. "Mientras Alemania sigue un enfoque más bien restaurativo en cuanto al orden internacional liberal, basado en reglas, y trata, en cierta forma, de salvar lo que todavía queda por salvar de ese orden, Brasil toma una posición reformista y apunta críticamente a que el orden internacional, estrictamente hablando, nunca fue del todo liberal ni estuvo basado en reglas. Ejemplos son la guerra de Irak, la guerra contra el terrorismo, y también el cambio de régimen en Libia”, indica.

La competencia de China

"Brasil es el único país de América Latina con el que Alemania mantiene una asociación estratégica desde 2008. Brasil es el socio comercial más importante de Alemania en América del Sur", dice el sitio web del Ministerio alemán de Asuntos Exteriores sobre las relaciones bilaterales. Por el contrario, quien busque una declaración de este tipo en los sitios web del gobierno brasileño, lo hará en vano, porque, más allá de las palabras, en los últimos años y décadas, un país completamente diferente ha logrado en Brasil que los hechos hablen por sí mismos: China.

La participación china en las importaciones y exportaciones de Brasil es ahora, en ambos casos, de alrededor de un 25 por ciento. Se realizan las primeras transacciones en ambos países, ya no en dólares estadounidenses, sino en las monedas locales, el real y el yuan. Al respecto, Zilla dice: "China compra cantidades increíbles e invierte mucho. Por lo tanto, hay que hacer una oferta que marque la diferencia, no cuantitativa, porque eso no se puede lograr, sino cualitativamente. Por ejemplo, como parte de la Iniciativa Global Gateway de la UE (que quiere ayudar a los países emergentes y en desarrollo a ampliar de forma sostenible sus infraestructuras), en transferencia de tecnología y con el desarrollo conjunto de estándares sociales y medioambientales".

¿Nuevo impulso para el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur?

Tanto Lula como Scholz se sorprendieron recientemente por la victoria de Javier Milei en las elecciones presidenciales argentinas, ya que este criticó duramente el acuerdo de libre comercio entre la UE y los estados del Mercosur -Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con un mercado para 715 millones de personas- e incluso había amenazado con retirarse de esa alianza sudamericana.

Es probable que Lula y Scholz vean esto, en su reunión en Berlín, como un urgente llamado de atención para, finalmente, sellar el acuerdo político alcanzado en 2019. Para el experto en Brasil Oliver Stuenkel, con el tratado, todos saldrían ganando.

"Lo que pasan por alto los movimientos ecologistas en Europa que están en contra del acuerdo, es que, a diferencia de China, la UE da prioridad a la lucha contra la deforestación de la selva tropical. Esto reforzaría significativamente la presencia de Alemania y Europa en Brasil. Al mismo tiempo garantizaría el futuro del Mercosur. Y sería una señal muy importante para el libre comercio, la globalización y el acercamiento geopolítico".
 



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