Espectáculos

El after' de Luis Miguel

2017-12-19

Pero les falló. Hace dos años huyó de las tablas más...

Elena Reina, El País


A Luis Miguel la fiesta se le está yendo de las manos. Después de que hace dos meses sorprendiera a todos con su retorno de la oscuridad —justo en el aniversario de la espantada más bochornosa que se recuerda de su carrera— ahora anuncia que vuelve. Otra vez. Su prometido regreso tenía un nombre: La fiesta del mariachi, el título de su nuevo sencillo. Y lo ha ido difundiendo estratégicamente por entregas: primera parte: la portada de su nuevo álbum; segunda, un vídeo sólo con su voz; tercera, la venta de su nuevo disco. Y este lunes, el último capítulo, en el que por fin los fans pueden verlo cantar después de dos años de encierro. Un videoclip de la misma canción, que ni siquiera es nueva, sino una versión de un tema popular mexicano. El Sol de México ha conseguido que su resurrección huela más a after que a party.

Los charros desfilan por las calles del mágico pueblo de San Miguel de Allende (Guanajuato, México) y Luis Miguel, ataviado con su clásico traje negro impecable, pararita grande —o moño— al cuello, los observa desde una azotea privilegiada. "Ay, ay, ay", grita. Así comienza el nuevo vídeo del cantante que, aunque no nació en México —sino en Puerto Rico, en 1970— fue apadrinado por todos, hasta por el presidente Carlos Salinas de Gortari, que gobernó de 1988 a 1994. Y como una deidad de la música latina que era, llegaron a apodarlo El Sol.

Pero les falló. Hace dos años huyó de las tablas más emblemáticas de México, el Auditorio Nacional. Y lo hizo en dos ocasiones. La primera, en noviembre de 2015, cantó 20 minutos y se fugó por la puerta de atrás. Sobre este suceso, el responsable del recinto reconocía a este diario que aquella noche se quedó en "shock". "Todo el mundo puede fallar una vez, pero dos veces es mucho", añadió el que fuera coordinador del Auditorio Nacional, Gerardo Estrada. Y es que después de aquel desplante, anunció unas nuevas fechas de conciertos en primavera a los que tampoco se presentó. Sus fieles más devotas—muchas de ellas perdieron su dinero dos veces— se manifestaron en la puerta no para reclamar lo que era suyo, sino para darle su apoyo. Luis Miguel se encerró. Pero al dios se le perdona todo.

A finales de noviembre, coincidiendo con una de las entregas de su nuevo disco, anunció algo todavía más sorprendente: regresará al Auditorio Nacional, a aquel escenario maldito que lo encumbró cuando era joven batiendo récords de asistencia. Y lo hará por todo lo alto. Ocho fechas de las que no podrá escapar otra vez. El 21, 22, 23, 27 y 28 de febrero y el 6, 7 y 8 de marzo del año que viene. Ya ha vendido todas las entradas de los primeros días de febrero y quedan pocos lugares para marzo. Aquello será mucho más que un concierto: Luismi en vivo frente a sus demonios.

En los últimos meses, ha estado preparando su retorno. El Sol se ha bajado de las alturas y ha saludado —en un hecho considerado insólito por la prensa rosa latinoamericana— amablemente a las cámaras. Cuando se destapaba una nueva querella, se detenía en la entrada de un lujoso restaurante para hacerse una selfie con los fans. Él, que probablemente haya sido uno de los personajes de la farándula mexicana más inaccesibles. Otro nuevo escándalo, y se viralizaban vídeos de él disfrutando en una discoteca de Acapulco, coreando La chica del bikini azul junto a un público extasiado. Lo último, una promoción por todo lo alto de una serie que revelaría los secretos más íntimos de su vida privada en Netflix.

El capítulo de La fiesta del mariachi ya se ha terminado, y el vídeo lleva casi un millón de reproducciones en Youtube desde que se publicara a primera hora de este lunes. Muchos fans se preguntan: ¿Será la aparición en directo de Luis Miguel su próxima entrega?



yoselin