Tras Bambalinas

El temor a que se extienda la guerra en Cercano Oriente

2023-10-25

Por lo pronto, Berlín se esfuerza en posibilitar diplomáticamente el envío de...

Christoph Hasselbach | DW

El conflicto entre Hamás e Israel podría derivar en una guerra regional. Los gobiernos occidentales quieren evitarlo.

El temible escenario sería el siguiente: una operación militar en la Franja de Gaza con tropas de infantería que causa una reacción en cadena de levantamientos y violencia en la región. En su curso, cada vez más grupos y Estados se ven arrastrados hacia una espiral de violencia que, en ultimo término, quizá también podría involucrar a Estados Unidos y Rusia.

El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, dijo que la planeada ofensiva terrestre podría durar varios meses "y, al final, ya no habrá más Hamás”. El Gobierno de Israel reacciona al brutal ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre, en el que fueron asesinadas por lo menos 1,400 personas, incluyendo mujeres, niños y ancianos, y fueron tomados más de 200 rehenes.

Desde el punto de vista netamente militar, la operación israelí puede tener éxito, en opinión de Guido Steinberg, experto en el Cercano Oriente de la Fundación Ciencia y Política, de Berlín. En un programa de DW, dijo creer que "el Ejército israelí está en condiciones de destruir las estructuras de Hamás en la Franja de Gaza". Pero agregó que, de todos modos, morirían civiles, independientemente de con cuánta prudencia actuaran los militares israelíes.

Posible detonante

Y justo ese podría ser el cálculo de Hamás, analiza Hans-Jakob Schindler, de la organización internacional Counter Extremism Project: "Para Hamás, se trata de producir imágenes terribles de civiles palestinos muertos y, de esa forma, involucrar a Irán y sus adláteres en este conflicto”, dijo Schindler a DW, refiriéndose a grupos armados que operan en otros países de la región, como Hezbolá, en el Líbano.

Schindler señala que todavía no es en absoluto seguro que Israel lleve a cabo una ofensiva terrestre. Pero, "si se produce una escalada (…), Hezbolá sería el primero en disparar nutridamente contra el norte de Israel. El segundo escalón sería que también se llevaran a cabo ataques contra posiciones estadounidenses en Siria. Y el tercero lo constituirían las milicias chiítas de Irak, que podrían atacar objetivos estadounidenses u occidentales”.

Biden: Israel no debe dejarse guiar por la ira

Semejante reacción en cadena no debe producirse. Por eso, el presidente estadounidense, Joe Biden, envió dos portaaviones al Mediterráneo oriental, como advertencia a Irán y Hezbolá. Y, más allá de comprender el derecho a la defensa de Israel, lo instó a la moderación en la Franja de Gaza. En Tel Aviv, Biden dijo que Israel no debe permitir que lo "consuma su ira”.

Según Schindler, de lo que se trata ahora es de hacer entender a Irán y sus adláteres que "una escalada de seguro conduciría a un considerable debilitamiento de sus estructuras”. Además, la comunidad internacional debería concentrarse, a su juicio, en mejorar la situación humanitaria en la Franja de Gaza.

Coincidencia en Occidente

Tras hablar por teléfono con los gobernantes de Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá, Biden coincidió con ellos en que respaldan a Israel y respetan su derecho a la autodefensa. Al mismo tiempo, demandaron el respeto al derecho internacional humanitario.

El Gobierno alemán se ha puesto inequívocamente de parte de Israel. Por otro lado, en varios puntos de la región se acepta a Berlín como socio neutral. Eso debería aprovecharse "para posibilitar una evolución más pacífica de la que ahora se perfila”, dijo el canciller Olaf Scholz en el Cairo.

Por lo pronto, Berlín se esfuerza en posibilitar diplomáticamente el envío de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. A juicio de Schindler, "ese es uno de los mejores aportes que puede hacer Alemania”.

Los intereses de Rusia

Pero ¿qué ocurriría si se produce una gran escalada? ¿Podría verse involucrada en el conflicto incluso Rusia, que tiene vínculos con Teherán y Damasco? Hans-Jakob Schindler lo considera poco probable. A su juicio, a Rusia le viene bien el conflicto, porque distrae de la guerra de Ucrania, razón por la cual le interesaría que se prolongara.

Pero, por otro lado, estima que Vladimir Putin quiere mantener el conflicto en un nivel más bien bajo, de manera que "él mismo no se viera forzado a utilizar en el Cercano Oriente recursos que desde ya le hacen falta en Ucrania”.



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