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Estado fallido ó Estado fallando

2009-09-16

Los 60,000 millones de pesos que el gobierno pretende obtener mediante el 2 por ciento adicional al...

José Manuel Rodríguez Solar

Grito de independencia o de dependencia;
de libertad o de esclavitud.

La primera ocurrencia no es la solución,
hay que pensarla sensatamente.

Después de tanto tiempo, es lamentable que entre todos los secretarios y funcionarios que plantearon en su conjunto la propuesta del paquete económico gubernamental para el 2010 no haya tenido un solo acierto. Tantos grandes "talentos" reunidos y nos salen con la solución equivocada, con una propuesta que a todas luces es autoritaria, sin consenso alguno ni simpatía de nadie.

Hoy, el problema que ocupa nuestra atención y preocupación es exclusivamente de carácter económico y presupuestal, sobre ese gran déficit en las finanzas públicas que nos presenta el gobierno llamado "boquete o boqueto té financiero". La lógica y la razón dicen que la función de la Hacienda Pública debería sujetarse al presupuesto de ingresos para calibrar los gastos y no andar llorando después por faltantes. El gobierno como todo ente económico tiene que sujetarse a la disponibilidad de sus ingresos, y no dejarse guiar por la fórmula maligna de pedir prestado para invertir o gastar, el cual, ha sido el cáncer en nuestra economía, hasta llegar al punto del agotamiento en que ahora estamos viviendo.

Más de la mitad de nuestros ingresos se van para pagar tan sólo los intereses de la maldita deuda pública que rebasa los 15 billones de pesos y si le sumamos todos los conceptos que se llaman "contingentes" como los fondos de pensiones, las deudas de Pemex, la CFE, los PIRIDEGAS, el IPAB (FOBAPROA), y la de los Estados de la República.

País hipotecado y fregado

Desde que tengo memoria el país se encuentra prácticamente hipotecado por la deuda y sin recursos para seguir creciendo, es ahí donde llega el momento de hacer un análisis a fondo y observar la realidad que el gabinete económico no está viendo, que por salir del problema decreta iniciativas fiscales, en igual de parar de gastar más de lo que tiene y dispone. Ante esta situación no queda más que reordenar y ajustar debidamente el presupuesto de los egresos, donde hay que saber a dónde va el gasto público. Es allí, de los ajustes y ahorros al gasto donde ejerce el gobierno, donde debería ampliarse el presupuesto para combatir la pobreza y no agregando un 2 por ciento más como nuevo IVA disfrazado.

La solución sería tomar del 15% que es la tasa anual, ese dos por ciento y que el gobierno solo dispusiera del 13 por ciento. En pocas palabras, destinar del 15% un 2% para la pobreza, sin mención siquiera de un nuevo impuesto.

En esta época de crisis, la disminución de ingresos – que es la que provoca la crisis- debe también llevarnos a disminuir nuestro gasto, para ello el presupuesto de egresos debe ajustarse, y hacer recortes en aquellos conceptos que podrían resultar innecesarios. Tenemos que hacer ahorros y reordenar nuestro presupuesto de egresos a las circunstancias que se presentan. Esta es la única fórmula para enfrentar la crisis y salir de ella, mientras que encontramos la manera de aumentar nuestros ingresos y así elevar el gasto en relación al incremento.

Los 60 mil millones de pesos que el gobierno pretende obtener mediante el 2% adicional al 15% de IVA, debieron haberse encontrado el ajuste por la misma cantidad en otros conceptos donde en realidad se derrocha y se malgasta el dinero del erario público. Tal es el caso en los sueldos, prestaciones. prebendas y canonjías que tiene la burocracia que se encuentra en la cumbre del poder: los tres poderes de la Unión, los altos mandos del gobierno, comenzando por el poder legislativo que sabemos cuánto ganan y hasta en que se lo gastan. ¿Por qué no tomaron de ahí los sesenta mil millones de pesos que pretenden obtener? Es decepcionante ver la manera de cómo piensan y se quieren hacer las cosas en nuestro país, como un solo hombre nos puede doblegar mediante su mandato o por decreto avalado por sus camaradas.

Otro sector donde debe prestar atención el gobierno es el de las obras públicas, donde se podría ahorrar considerablemente el gasto. Es por demás sabido las grades fortunas que se destinan a los contratistas y que pasan por distintas manos, cada una recogiendo su mochada mediante el intermediario y por el alza de los presupuestos más allá del valor real. El gasto en infraestructura y obras públicas es cada día más elevado, y no tanto por la vocación de hacer obras públicas, sino porque el mecanismo que permite ejercer la corrupción, principalmente por la pésima calidad con la que se construyen por escatimar en el costo de los materiales. Cobran como si fuera de primera y resulta de tercera, especialmente en el sector habitacional, donde el gobierno presume más de 3 millones de casas construidas en el sexenio, pero calla y no dice el costo de las mismas, el precio de la venta y los créditos incobrables que guarda en su cartera. Pero eso sí, por esta cantidad de viviendas las ganancias fueron estupendas y de "contado" para todos los que intervinieron en ellas, jugosos negocios de la obra pública. Otro ejemplo son las carreteras inservibles o remendadas y las calles llenas de baches.

Deuda Pública, mal de todos los males

Es importante recordar el costo de la deuda pública para poder tomarla como referencia para saber el peso en la economía. Cada día el costo del financiamiento, es decir, el pago de los intereses solamente, es de 3 mil millones de pesos, igual a 90 mil millones de pesos mensuales. Lo que se pretende recaudar por el nuevo impuesto del 2% para destinarlo al "combate de la pobreza", es tan sólo el equivalente a lo que pagamos de intereses de la deuda pública en 20 días. De ese tamaño son las cifras monstruosas y las cifras hormigas.

El costo de la deuda del IPAB-Fobaproa es 12 veces más que el minúsculo impuesto para combatir a la pobreza, que entre otras cosas, que mal piensan los que la solapan con su ignorancia. Que mal están aquellos, como el gobierno, que piensa que subsidiando a los pobres va a acabar con la pobreza y la miseria. La fórmula es contraria a la que se ejerce. Hay que acabar con la pobreza creando o procurando empleos, fuentes de trabajo; porque el fruto del trabajo es el sueldo que perciben por él y que es el único que puede elevar su nivel de vida. Preferible toda una vida con trabajo, tenerlo como fortuna y que sea el fruto de todo lo que anhelamos satisfacer. Pero eso ha cambiar mi trabajo por un humilde seguro de desempleo, pensión o bono de senectud, que ni siquiera cubre el costo de las medicinas o del transporte.

También del mismo presupuesto actual que se destina a la pobreza, por medio de SEDESOL y otras secretarías, a través de los programas de OPORTUNIDADES, PROCAMPO, Seguro Popular, etc., , librándolos de la corrupción,  podrían encontrarse los 60,000 millones de pesos; y no de la manera cómoda y sutil que pretende el gobierno haciendo alarde de genialidad fiscal y dándose baños de pueblo frente a los pobres. Tantos y tantos derroches y dispendios que vemos en el gasto público y que si la sumáramos veríamos que representa más de una tercera parte del presupuesto total de egresos. Más de 500,000 millones de pesos se van cada año a las arcas de la corrupción. Cuantos miles de "pobres fantasmas" habrá por allí en las listas de los subsidios que se otorgan. Cuando se destina, y cuanto llega, es la pregunta de los 60,000 millones de pesos.

Se hacen de la vista gorda

Otro rubro importante que debieron haber pensado como recurso adicional para captar más ingresos, es el que se obtendría al combatir la evasión y la defraudación fiscal que comenzara por los más altos barones y magnates de este país que son los que concentran y obtienen las más grandes ganancias en este país. Así como se ha pensado en la eliminación de algunas secretarias por ineficientes e improductivas, así también deberían pensar en la nacionalización de algunas empresas que sólo benefician a una docena de privilegiados a costa de la explotación de concesiones que deberían ser de dominio del gobierno por ser estratégicas para la Nación y grandes generadoras de riqueza para beneficio de un particular y en perjuicio de la mayoría de la población en su economía familiar.  Se sigue beneficiando a los amigos y perjudicando a casi todos en general.

Porque no "recortar" las ganancias de las grandes trasnacionales que se llevan todo el trabajo de los mexicanos, que absorben la gran parte de sus sueldos y salarios, como lo vemos en las grandes utilidades que obtienen las empresas concesionarias de la telefonía domestica, comercial y celular; los grandes bancos que obtienen intereses de hasta 70 por ciento anual de las cuentas de sus clientes; las refresqueras,  compañías alimenticias y grandes cadenas de tiendas comerciales que operan con grandes márgenes de ganancia; los grandes consorcios de los medios de comunicación que obtienen ganancias estratosféricas por la publicidad que difunden a raudales; los concesionarios de las autopistas y carreteras que ganan de la nada y sin hacer nada, más que cobrar; a estas grandes empresas son las que el fisco debería fijar su atención y son las que finalmente son las que inciden en la pobreza de este país por el encarecimiento de los bienes, productos y servicios que ofrecen. En estos sectores es además en donde se concentra toda la riqueza nacional y en donde se encuentra la suma de toda la pobreza. Riqueza oculta a los ojos de los fiscalistas.

El gobierno debe poner su parte, o devolverla

Otro lastre de la pobreza es el gobierno, por el costo elevado que tienen las tarifas que pagamos por concepto de energéticos (luz, gas y gasolinas), el agua, etc., aparte de más impuestos. Mejor subsidio a la pobreza no hay como el de bajar los precios de las tarifas de los precarios servicios y productos que nos dan a cambio de nuestras contribuciones y pagos. La electricidad, el gas y la gasolina recortan sustancialmente el ingreso de los trabajadores e incide hasta en los más pobres. Bueno sería que pensarán los encargados de las finanzas públicas en esta posibilidad, aunque sea una sola vez, en momentos de crisis.

También hay que tomar en cuenta el costo de la corrupción, que según estimaciones de los que saben y llevan las cuentas, el costo anual asciende a más de 500,000 millones de pesos, una cuarta parte del presupuesto de Ingresos y de Egresos de la Federación, y que representa el 4.5 % del PIB; según el director ejecutivo de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez, quién además señaló que el monto de las "mordidas" en los hogares mexicanos es en promedio de 177.40 pesos anuales. México paga poco más de 19 mil millones de pesos anuales en sobornos por el uso de 35 servicios públicos. Mediante el combate tecnológico y telemático se podría recaudar o ahorrar esta suma que equivale a dos o tres veces más que la cantidad que se pretender obtener con el aumento de todos los impuestos propuestos. Es cuestión de ser objetivos y prácticos y sacar correas del mismo cuero.

El gobierno debe ejercer efectivamente su función de rector de la economía nacional, y procurar políticas de desarrollo a favor de todos los mexicanos. La alta investidura para el presidente de la República también conlleva en ella la alta responsabilidad de gobernar acertadamente y no hacer con la economía experimentos que después resultan hasta funestos. Felipe Calderón, como figura principal en el gobierno, debería saber guiar sabiamente, y no solo escuchar el canto de las sirenas de aquellos a su alrededor que se benefician.

Más de lo mismo, siempre

Hay que reconocer que los mexicanos somos también responsables de esta crisis, ya que nosotros elegimos a los ineptos que ahora nos gobiernan, sea como sea, estos llegan al poder sin saber nada sobre sus funciones pero si aprendiendo el término "corrupción". Qué destino nos podría esperar, imagínenoslo, con Rafael Acosta, "Juanito", el nuevo delegado de Iztapalapa, tan popular gracias a los medios de comunicación, si alguna vez llegará a ser presidente. O qué horizonte podemos esperar si Enrique Peña Nieto, el joven gobernador del Estado de México, con título de abogado, pero sin experiencia y sin soluciones para resolver los grandes problemas nacionales, si acaso tal vez los de su estado; pero que por el apoyo, respaldo y difusión que le  da el campeón de los medios informativos, de recreación y esparcimiento del pueblo, podría llegar a ser nuestro siguiente presidente, como un producto más de los que se anuncian en Televisa en las horas de mayor rating y que logran imponerse a otras marcas gracias a la publicidad masiva y desproporcionada, tanto así como subliminal y mediática. Este es en sí nuestro infortunio y mal de todos los demás males, que no tenemos gentes capaces y honestas que nos gobiernen a la altura de las circunstancias y requerimientos.

El valor sagrado que debe tener nuestra democracia, simplemente no existe, lo que hay es estupidez. Y por eso estamos como estamos y vamos a donde vamos; por no darle valor ni sentido a la capacidad, aptitud, inteligencia y honestidad que deben tener todos aquellos que nos gobiernan. Lástima también que dentro de las opciones políticas y partidistas no haya mejores candidatos que reúnan estas cualidades. La mayoría son más de lo mismo, lo mismo de siempre. La misma calaña.

Disparates y desfiguros

Ahora vivimos una época de disparates y desfiguros en lo que respecta a la política fiscal con las propuestas absurdas que propone el Ejecutivo, y que quiere imponernos para tapar el boquete del dinero que le hace falta. Todo esto, es la manifestación de su incapacidad e incompetencia para resolver de una mejor manera y sin tomar en cuenta otras opciones.
De un eficiente manejo de los recursos públicos se lograrían importantes ahorros,  superiores a los 60,000 millones de pesos. Sería bueno una auditoria de la Deuda Pública, pero no por el organismo competente que depende del poder Legislativo, sino para aclarar las transas que se comenten en el manejo de los presupuesto públicos, cabe señalar las denuncias al respecto donde no hay ninguna consignación de los responsables que suelen ser "fantasmas". Es justo saber que deudas estamos pagando y a dónde se fue ese dinero que pedimos prestado.

Es absurdo pedir dinero prestado "para gastarlo", cuando la regla universal en la cultura del crédito nos dice que el ejercicio de los empréstitos solamente debe ser para invertir en proyectos o negocios que sean solventes para pagar la deuda que se contrae, y al final de cuentas pagar con las ganancias y utilidades el importe que se ha pedido prestado. Entonces cómo está eso de que todo lo que debemos no se ve por ningún lado y que sigamos 10 veces más endeudados que hace 10 años. ¿En dónde está la productividad o ganancias del dineral que debemos?

Deudas por todos lados todos los días

Respecto de la Deuda de Pemex, también 5 veces más alta que hace 5 años, que se ubica en más de 650,000 millones de pesos (sin considerar su deuda contingente), como es posible que en este sector que genera tanta deuda, sus ingresos hayan disminuido a menos de la mitad y que la producción haya disminuido una cuarta parte apenas en los últimos 2 años. Bajo esta óptica la deuda resulta aberrante y disparatada.

Por si fuera poco aún, la semana pasada Pemex colocó una emisión de bonos por 1,500 millones de dólares entre inversores institucionales de Estados Unidos y Europa, con vencimiento para marzo de 2015. Estos títulos de deuda internacional pagarán un rendimiento para los inversores del 5.03% anual. Los recursos obtenidos por esta emisión se destinarán a financiar el gasto de inversión y operaciones de refinanciación de la deuda de la institución. La deuda total de Pemex se ubicó al cierre de junio pasado en 47,000 millones de dólares, de los cuales un 84% es de largo plazo y el restante 15% de corto plazo. Más dinero, más créditos, más endeudamiento, para engrosar la deuda pública en donde se encuentra la suma de toda la corrupción habida en nuestra historia, la que nunca terminaremos de pagar. ¿Por qué no usa Pemex sus recursos para crecer?, o ¿por qué el gobierno se los quita para que tenga que pedir prestado después?

Las renuncias y cambios en estos altos mandos obedecen en tal medida a la ineficiencia, incapacidad, incompetencia y corrupción de esas cabezas que ruedan y que se van impunes e inmunes de sus responsabilidades. Así vienen y se van, pasa uno y llega otro, pero finalmente la mayor parte de los que nos gobiernan no saben ni siquiera los oficios a los que se les manda ejercer. Van a ocupar los puestos que les designan solamente por ser compadres, amigos o camaradas. Sus capacidades son nulas y creen que la política las suple. En el poder Legislativo también se dan casos de estos, a tal grado que se ve que la delincuencia no solo se ha infiltrado en los cuerpos policiacos sino todavía más adentro de las cámaras de legisladores, gobernadores y presidentes municipales, quienes gobiernan tras bambalinas.  

Tendencias y Expectativas

Estas son mis apreciaciones sobre el panorama que veo y por ello las expectativas bajo estas tendencias son oscuras y no hay nada brillante que se vislumbre, mientras sigamos siendo sujetos de este mal gobierno, que va cada día, de mal a peor. Ojalá y que al señor presidente se le acercará uno sólo que fuera de mente brillante y capacidad genial, incorrupto y honesto por naturaleza, para que lo asesorara y le hiciera caso hacia dónde debe dirigir el timón para salvar del naufragio a miles que se están ahogando en el desempleo y están siendo víctimas de la delincuencia a los que los arrastra la pobreza y la miseria. Más vale uno que verdaderamente le sirva y no mil que le estorben y lo perjudiquen con decisiones francamente incongruentes e inoperantes. El fracaso en la política de seguridad pública se pone de manifiesto en el avance de la delincuencia organizada en los últimos tres años. Nunca había habido en México más violencia ni más horrendas manifestaciones de crueldad, nunca habíamos estado más inseguros que ahora.

El buen gobierno depende de un buen equipo, de un excelente gabinete. El presidente no puede ser absoluto, necesariamente requiere de los "expertos", no de los políticos, si quiere realmente ser un buen presidente y ejercer un buen gobierno.

La única forma de salir de la recesión, de la crisis en todos lados, es mediante la producción de todos aquellos que se encuentran sin trabajo, sin producir. La suma de los desempleados es el porcentaje exacto del Producto Interno Bruto (PIB) que nos hace falta crecer. Hagamos cuentas y multipliquemos los diez o quince millones que se encuentran sin trabajo y otros más que podrían producir más en el empleo formal, por el PIB per Cápita que tenemos como promedio, y vamos a encontrarnos con la increíble cantidad de 1 a 1.5 billones de pesos. El IVA adicional por este excedente en el PIB nos generaría más de 200,000 millones de pesos, que es el mismo equivalente al que se ha reducido con ese descenso del 10.5 en el PIB. Cifras que son cabalísticas.

Lecciones y ejemplos

Este ejemplo de la capacidad laboral y de las políticas en torno del empleo y el trabajo lo tenemos en China que cada año crece a un ritmo promedio del 8 por ciento. En China la mayoría trabaja y el gobierno los hace trabajar en lugar de darles una "ayuda" para alivianar su pobreza.

En cambio nuestro país gira en sentido contrario, con una disminución de más del 10 por ciento en el último año. Acaso no es loable que no haya pobres y que cada uno de ellos comenzara a producir y ganar lo que ahora se les da en una mínima parte mediante subsidio de por vida, para ser pobre de por vida.

En tal caso el llamado impuesto para la pobreza, debió ser para promover y generar empleos y podérselos ofrecer a aquellos que son pobres "porque no tienen trabajo" o porque reciben un miserable sueldo o salario. Es aquí como ya dijimos, está la solución. No es cuestión de mucho pensar o quebrarse la cabeza.

El gobierno debería operar bajo la norma de la equidad, de justicia y con sabiduría. No como hasta ahora, improvisando medidas, iniciativas y decretos que son contrarios al bienestar y la paz social, haciendo solo valer el poder del autoritarismo. 200 años han pasado desde nuestra independencia, 100 años desde la Revolución, y en tanto tiempo de "emancipación" seguimos siendo gobernados bajo el esquema aparente de democracia y libertad, pero que al final de cuenta son  "pura demagogia" y solo nos dan "pan y circo". La vida diaria de cada quién se ha vuelto una aventura. Nuestro destino, un gran misterio lleno de incertidumbre e inestabilidad. Cada quién somos víctimas de algo, hasta los más ricos lo son de la violencia y la delincuencia en sus alrededores. Por eso vale la pena un cambio, pero efectivo, desde las bases en donde se sustenta el gobierno y que se haga una limpia de aquellos ineptos e incompetentes que se encuentran en la cabeza de las principales ramas de nuestra economía y finanzas. La raíz de la crisis es económica y de tal forma el remedio serían unas finanzas sanas, que las cuentas nacionales fueran claras y trasparentes. Que el gasto público se  ejerza con austeridad y sin derroche, que no sirva para privilegiar a unos cuantos y abastecer a la corrupción.

Cuando acabemos con la deuda pública de más de 15 billones de pesos  y la crisis encima que ella genera, vamos a poder dar el grito de Independencia y Libertad. Hasta que nosotros queramos despertar y ver en donde estamos parados podremos gritar ¡Viva México!, pero ahora no, menos con semejante ¡crisis!...



EEM