Testimonios

La muerte de Héctor

2010-11-09

Con la ayuda de Héctor, desde el cielo, sigamos formando una familia en la que vivamos la...

Autor: Imelda Treviño de Oyervides

La semana pasada falleció mi padre. Al terminar la misa de cuerpo presente mi madre nos dirigió unas palabras a todos los asistentes. El gran amor que le profesó a mi padre no permitió que su voz se quebrantara al dirigirnos el mensaje. Reproduzco las palabras que nos dirigió mi madre:

Le doy gracias a Dios porque nos dio la oportunidad a Héctor y a mí de conocernos, amarnos, unirnos en matrimonio, fundar y establecer una familia. En su proyecto de amor nos unió con el fin de caminar juntos y compartir nuestro amor con cuatro nuevos seres y muchas personas más; a través de la fe nos ha hecho ver que en la vida todo tiene sentido: alegrías, tristezas, cosas grandes y pequeñas, nacimiento y muerte.

A través de la esperanza nos ha permitido ponernos metas y luchar por ellas, brindándonos la fuerza necesaria para trabajar y esforzarnos por seguir adelante siempre. A través del amor nos ha concedido como lo dijimos en el día de nuestra boda Héctor y yo permanecer fieles en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad durante todos estos días.

Héctor: delante de Dios, de nuestros hijos y nietos, de nuestros familiares y amigos aquí presentes, en este día tan importante también a ti te doy las gracias.

Gracias por el apoyo que siempre me brindaste durante los 37 años de nuestro matrimonio. Gracias por confiar en mi, ya que esto me ayudó a confiar yo en mí misma y a transmitir esta confianza en nuestros hijos, gracias por la libertad que siempre experimenté a tu lado, pues esto nos ha permitido a mí, a nuestros hijos y nietos, ser y hacer lo que se debe.

Muchas gracias, Héctor, por ser tan buen padre y esposo; esto nos da a todos los que pertenecemos a la familia un ejemplo que recordar y seguir. Gracias por tu bondad, con tu testimonio nos enseñas que así se debe ser en la vida, buscando siempre el bien. Muchas gracias Héctor por tu sencillez que ha hecho que todos la tengamos y que nos ha permitido verdaderas amistades.

Gracias a todos ustedes los que hoy nos acompañan. Su presencia aquí es un signo invaluable de su amistad y cariño. Gracias por la oración que hoy han elevado a Dios por Héctor. Gracias por estar con nosotros en estos momentos que marcan para siempre mi vida y la de mi familia.

Gracias también a todos ustedes los que nos apoyaron durante la enfermedad de Héctor: que Dios les pague.

Finalmente me dirijo a ustedes: mamá, hermanos, hijos, nietos y a todos mis familiares: he comprobado que los lazos de la familia son fuertes y que tengo en quienes confiar y apoyarme de ahora en adelante.

Con la ayuda de Héctor, desde el cielo, sigamos formando una familia en la que vivamos la unidad y en donde todos encontremos lo que tanto necesitamos: el amor. Muchas gracias.

REFLEXIÓN:

"Pide perdón por las infidelidades. Pide Gracias de amor para cada uno".



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