La Visión del Bucanero

Las Fuerzas del Orden

2018-06-29

El

"Grumete Exigente"

Antecedentes

El ser humano, como ser social, tuvo que asignar en uno o más miembros de la misma sociedad, las funciones de vigilancia y conservación del “orden”, para disfrutar con “seguridad” la calidad de vida a la que ha pretendido tener derecho como ser libre. Previamente había diseñado las “normas” con las que sujetó su comportamiento, a fin de “vivir en armonía”.

El “orden” es la condición social que el individuo de bien requiere, para controlar su propia animalidad y emprender con “seguridad” las actividades que le facilitarán su estabilidad física, económica y social a fin de alcanzar sus expectativas.

En los inicios la responsabilidad de mantener el “orden”, era del padre, líder del grupo y con el tiempo se transfería al hijo mayor, quién con vigor renovado efectuaba mejor la tarea, hasta llegar a la edad de jubilación, en la que otro familiar tomaba la estafeta.

Al crecer los grupos con otras familias, se delego la función en alguien ajeno con características personales específicas, como: la fortaleza, la integridad, la generosidad, el espíritu de justicia (interés de hacer respetar las reglas de convivencia en derechos y obligaciones), la responsabilidad de proteger a la comunidad y a sí mismo, utilizando su habilidad para manejar las herramientas impositivas.

Al frente estaban, como responsables de moderar la actitud de dicho encargado del orden, los líderes de cada una de las familias, actuando como lo haría un consejo de ancianos. Este grupo establecía las reglas, las sanciones a los violadores de las mismas y decidía el grado de pena que debería aplicarse. Este iba desde la exhibición pública del violador, hasta la privación de su existencia, dependiendo de la gravedad de la falta y de la generosidad del líder.

La operación del “consejo” era permanente, o sea: mientras formaban parte del mismo vivían para juzgar, legislar, mostrar su buen juicio y moral, propiciando con este ejemplo que el agente del orden interno se sintiera comprometido, en alerta continua para tomar acción inmediata y se mantuviera incentivado en proteger a la sociedad de la cuál formaban parte, tal como se hacían los Médicos hace cien años, visitando a cualquier hora, al enfermo o al herido que lo requería.

Uno de los problemas que se presentaba en algunos elementos, era el enfrentamiento a las “tentaciones” que descubría al ostentar el “Poder”, las que en un caso extremo, se multiplicaban cuando el grupo de agentes aumentaba, requiriendo más supervisión que a la vez requerían de otros supervisores de más categoría, con actitudes similares y con los mismos defectos; algunos ellos contaminados con la “corrupción”, provocada por las “tentaciones del poder”. Situación que con el tiempo llego a generalizarse.

La problemática era y sigue siendo la carencia de Templanza del individuo, una virtud que debieran ostentar con orgullo los agentes del orden. Esta virtud junto con la fortaleza y la prudencia eran las virtudes que Santo Tomas de Aquino, había determinado como las virtudes esenciales del individuo.

Ya desde la época de los destacados filósofos griegos, Platón había expuesto en su obra “Diálogos” volumen IV (La República), la idea de contar con un grupo élite dedicado a prevenir y vigilar el orden en la sociedad, con facultades especiales para intervenir cuando la actitud y comportamiento de la ciudadanía se apartaba de lo establecido.

Su proyecto contemplaba: la responsabilidad del Estado para hacerse cargo desde su gestación, de la manutención de las familias de los futuros agentes del orden, vigilando su calidad de vida y educación dirigida (con reglas), para que crecieran sin privaciones, sin malos ejemplos que pudieran influir en su mentalidad de: justicia, equidad, respeto, responsabilidad y apreciación de valores que los hiciera dudar al ejercer el cargo, de su determinación, valor, actitud y objetivo de su misión.

Proyecto que blindaba al futuro agente del orden, de la contaminación del entorno y apuntalaba su comportamiento incorruptible, en donde la “Templanza” era la principal virtud para ejercer la actividad de “vigilar el orden”. Característica esencial de las policías, pero ausentes en la mayoría de las organizaciones.

En este país

El “orden” social fue impuesto por los militares del Virreinato pertenecientes a la “Corona” española. Era muy parecido al “orden” que oprimía a los pobladores de los reinos medioevales, en donde había una casta dominante que disfrutaba, sin hacer nada, de los beneficios generados por el trabajo de un pueblo conquistado. Durante la Colonia y en igual forma, el propósito era discriminar y someter a los nacidos en esta tierra, con normas significativamente diferente a los nacidos en la península Ibérica. La dureza y crueldad de las sanciones estaban relacionadas con el porcentaje de participación de sangre española de las mezclas conyugales que se daban,

Esta práctica, fue heredada al México Independiente y perduró durante las primeras etapas administrativas, conservando la simbiosis entre pueblo y gobierno. Por un lado, el pueblo añoraba la tutela de un padre que le mintiera, manipulara y protegiera, decidiendo lo que era bueno para él, según el conformismo en el que estaba sumergido y por otro lado, la casta gubernamental se vestía con los ropajes de una pasada monarquía, disfrutando de un estatus privilegiado, buena vida y poder mediático, pero de alguna manera amenazado por sus semejantes envidiosos, ambiciosos e inconformes, la mayoría militares.

Con la apertura que hizo Don Benito Juárez al Liberalismo, la situación cambió un poco, aunque la mentalidad estaba dividida:

     Un alto porcentaje de la clase media añoraba la honorabilidad y distinción que les había dado el antiguo régimen monárquico.

     El clero, aunque sometido por Don Benito, hacia lo imposible por recuperar su poder.

     Las Logias de York y de Escocia no habían claudicado y estaban conquistando adeptos.

     Para algunos, la administración de Maximiliano era más liberal que la del presidente viajero.

     En este tiempo nació la gendarmería para servir al “orden” interno.

     La Gendarmería fue una medida acertada, pero: primero el machismo de los seudo militares y después el político con poder, desvirtuó su misión.

El entorno desfavorable, originó otros escenarios:

     El hombre en el poder desconfiaba que su sucesor pudiera continuar su obra y trataba de eternizarse.

     El pueblo cansado dudaba de lo que quería y se encontraba indeciso entre someterse al régimen oficial o a la cada vez más creciente revuelta.

     Los militares creían que era tiempo nuevamente de tomar el control del país.

     La muerte de Juárez facilitó la Dictadura de Don Porfirio Díaz Mori.

     El régimen de Díaz controló por casi treinta y cuatro (34) años la inquietud de los militares. Para rescatar la economía del país, apoyó la iniciativa privada, convirtiéndola en un privilegio del poder que, al ser mal entendida, propició el abuso y el latifundismo. Durante este periodo resurgió la Gendarmería, para mantener el “orden” interno, disfrutándose de una calma chicha.

     La llegada del mártir de la revolución acabó con todo, al asociarse con los gavilleros, afloró el egoísmo, la envidia, los asesinatos políticos y el machismo. El “orden” volvió a ser militar, arbitrario e incierto.

     El manejo de los partidos políticos como uno solo y la jubilación negociada de los militares inconformes, retirándolos a sus haciendas, algunas otorgadas como parte de su negociación, logró que el militar que lo llevó a cabo conservara el poder informal durante casi nueve (9) años y el país gozara otra vez del “orden” interno, como el que había establecido Don Porfirio.

     Pero también propició otra dictadura: la del partido hegemónico.

Posteriormente el “orden” interno se mantuvo durante dos sexenios de presidentes militares y posteriormente con la incursión de los presidentes civiles, se empezó a descuidar en su misión, recursos y salarios para dar paso al “orden” perverso y coludido.

La situación, poco a poco fue empeorando, primero porque que diferenciaba el trato del individuo por su clase social, esto es: a los pobres (sobajados) se les aplicaba todo el rigor de la ley y a los nobles adinerados, por muy mal que les fuera, solo eran amonestados.

Segundo, debido a la calidad diferenciada de los ciudadanos, aunque la Constitución dice que todos los mexicanos son iguales en derechos y obligaciones, lo cierto es que la casta política ostenta la calidad de primera y los demás ciudadanos, de segunda y tercera.

Esto ha influido en la clasificación de los delitos a perseguir, juzgar y sentenciar a los violadores, pues está sujeta a la calidad virtual del sujeto de que se trate, con lo cual la casta política sale beneficiada en caso de delinquir, sin que los oficiales del orden puedan hacer bien su trabajo para detener el abuso y no sólo eso, sino que también han sido sometidos a cometer actos ilícitos, protegiendo en ciertos casos, a delincuentes conocidos.

Esta casta de políticos está protegida por los propios partidos y naturalmente por los capos políticos y todo el aparato gubernamental, ocupen el puesto que ocupen, desde los más encumbrados, hasta los choferes y guaruras de algunos de ellos. Esta protección no se debe tanto al temor a las represalias del Crimen Organizado, sino más bien a proteger las redes del sistema creado.

Todo el grupo en el poder y los que esperan siguen la enseñanza del “profe”, instituida por el partido hegemónico hace 40 años, para mantener una “Red de favores” que se pitorrea de las Leyes y reglamentos, así como de la normatividad de las Instituciones, disimulando las mañas y perfeccionando las formas, para crear el atractivo generoso que caracteriza a la Élite del “Poder político” y así, con impunidad, habilidad y sometimiento de los titulares coludidos seguir ordeñando las ubres (arcas) de la Nación.

Esta mafia política ha perfeccionando cada vez más los procesos operativos, para avasallar y abusar de la ciudadanía, manteniéndola como su enemigo preferido.

Dicha actitud, reforzó (por años) el bajo interés  de los gobiernos, para contar con organismos del “orden” con propósitos claramente definidos, técnicamente entrenados, bien equipados y verazmente informados que pudieran brindar: apoyo, orientación, confianza, seguridad y soluciones honestas a la ciudadanía. O será que: ¿Los cuerpos del “orden” han sido obligados por la Mafia Gubernamental, al través de los mandos intermedios, a cumplir con una tarifa de cuotas (asaltos y extorsiones) que han engrosado, desde antaño, los bolsillos de los políticos en funciones? En este país todo es posible.

En tercer lugar, está la intromisión de la CNDH, preocupadísima por la seguridad de los delincuentes, pretexto para que uno de los candidatos a la presidencia (AMLO) proponga su descabellada oferta de “Amnistía” a la delincuencia organizada con el fin de asegurar la PAZ de la Nación. Con lo cual se ratifica la incompetencia o audacia de algunos asesores de candidatos presidenciales que insisten cínicamente en seguir dando concesiones al Crimen Organizado, para mantener el orden y la seguridad interna. Entonces, pareciera incongruente capacitar a las Fuerzas del Orden interno, ya que la Delincuencia Organizada se podría encargar de hacerlo mejor que los agentes profesionales, como ha sucedido en varios municipios, en los cuales el crimen organizado impone a los agentes del orden simplemente porque está mejor orientada, con dinero suficiente y con mejor armamento, naturalmente con su propia escala de valores y conveniencias, hasta cierto punto similares a los de la casta política.

De ser así, para que queremos un Gobierno elegido por elección popular, será para presumir que todavía existe un Estado de Derecho.

Por otro lado, la CNDH ha hecho cera y pabilo de las policías y del Ejército (obligado a ser agente del orden), primero: calificando sus respectivas intervenciones como abuso de autoridad y segundo: al través de la opinión pública, influyendo en los directivos de dichos cuerpos, mutilando su fuerza y entereza, volviéndolos inocuos e insatisfechos, prácticamente ineptos para una tarea mutilada.

Las “Fuerzas Armadas” se crearon para repeler, agredir y ganar en las contiendas que atenten contra la soberanía, seguridad y estado de derecho del país, así que debemos permitirles hacer el trabajo sin reprimirlos, esto es: “eliminar el crimen organizado”. Desde hace doce (12) años fuimos avisados: estamos en guerra para subsistir.

A nivel general se ha generado una confusión en los propósitos, al mezclar las funciones del cuerpo de agentes del orden público, con otras funciones que deberían estar manejadas por cuerpos especiales, capacitados para atender esos delitos, como son:

Los organismos que combaten:

•    La siembra y cosecha ilegal de amapola.

•    La producción y trasiego de estupefacientes.

•    La entrada y salida de drogas por las Aduanas.

•    El trasiego informal de armas por las fronteras.

•    El terrorismo.

•    El secuestro.

•    La trata de blancas.

•    La asociación delictuosa.

•    Los actos subversivos, entre otros los daños a Instalaciones de servicio y bienes materiales del gobierno.

•    El trasiego de productos ilícitos en el transporte por carretera, ferrocarril y embarcaciones marítimas.

•    La ordeña de Ductos de Hidrocarburos.

•    La corrupción política.

•    La corrupción empresarial.

•    La evasión de impuestos.

•    La venta ilícita de drogas al menudeo.

•    La producción y venta de artículos piratas.

•    Los asesinatos seriales.

La mayoría de ellos considerados como delitos que atentan contra la Seguridad Nacional.

Si los gobiernos hubieran querido terminar con ellos, habrían legislado para cada uno de los delitos y oportunamente creados cuerpos especiales con sus respectivos servicios de inteligencia y combatirlos en el momento que surgieron, antes de que fueran bolas de nieve.

Las intervenciones que atienden los agentes del orden interno deberían ser los delitos del fuero común, tales como: el asesinato con alevosía y ventaja, el delito imprudencial, los robos domésticos y urbanos, la intimidación, la violencia de género, los escándalos que afectan a la comunidad, los daños a la propiedad ajena, la asociación delictiva, la venta de estupefacientes al menudeo y así cómo en las faltas de transito, sin requerirse demanda alguna.

El incluir los delitos del fuero común, dentro de la Seguridad Nacional, no es práctico, tal parece que se está esperando que colapse el “orden público” por delitos domésticos, se manifieste la incompetencia policiaca y la injerencia absurda de los políticos, para crear un justificante que obligue a la atención del problema virtual de Seguridad Nacional que entre otras cosas no es atentar contra el Gobierno, es abusar de la incapacidad del Gobierno.

Las leyes y los indicadores deberían ser específicos y la administración de las fuerzas del “orden”, podrían ser claras, precisas y efectivas.

Existen otros problemas que han minado a las Fuerzas del Orden Interno, como son:

•    Haber sido consideradas las fuerzas del orden como un mal necesario, por la mayoría de los periodos de Gobierno.

•    Que el Gobierno Federal (G. F.) haya mantenido los cuerpos policiacos sin dirección efectiva, sin doctrina, sin misión, sin recursos, sin presupuesto, sin exigencia, mal pagados, con múltiples privaciones. Como lo han hecho con los maestros.

•    El mal ejemplo dado a la ciudadanía, la ha inducido a una  actitud corrupta, donde prevalecen doctrinas del bajo mundo.

•    Que el G. F., haya disfrazado la inseguridad para hacerla parecer inocua ante la ciudadanía, influyendo en la pérdida de confianza en las fuerzas del orden por la baja atención de los delitos y en algunos casos por la extorción que hacen de la víctima.

•    Que el G. F. y los Gobiernos Estatales (Gs Es.) hayan cedido a las Tentaciones del Poder para asociarse entre ellos y con el crimen organizado, bajo la bandera de: mi envestidura lo merece y lo aprovecho. Esto es “corrupción”.

•    Que el G. F. y los Gs Es., al asociarse con el crimen organizado lo haya hecho para mantener atemorizada y preocupada a la ciudadanía, creando un caos que se les ha salido de las manos, para el cual las fuerzas del orden son insuficientes, pero que justifican la injerencia “efectiva” de las Fuerzas Armadas, hasta ahora reprimida por la CNDH.

•    Que para esconder su ineptitud el G. F. haya promovido la creación de leyes mal redactadas, confusas y demasiado extensas que siempre resultaran limitadas, en lugar de aplicar leyes simples, con definiciones claras y precisas.

Propuesta

Acciones previas, para las fuerzas del Orden Interno:

     Crear cuerpos especiales de atención a delitos específicos, con doctrinas y objetivos propios, dotados con recursos suficientes para el combate oportuno.

     Eliminar los actuales mandos policiacos, substituyéndolos por Oficiales del Ejército y de la Armada con vocación a ser agentes del “orden”.

     Contratar a tropa (de cabo en adelante) del Ejército o de la Armada que tengan interés en trabajar como Oficiales de la policía. Previo examen físico y de aptitud, idénticos a los que supuestamente aplican a los elementos de carrera, dando prioridad a los convencidos de pertenecer al nuevo cuerpo.

     Desarrollar un protocolo de operación que indique la actitud que debe tomarse en los posibles casos delictivos del Orden Público. Tipificados con Claves.

     Crear Centros de Control en cada una de las ubicaciones de las Fuerzas del Orden, integradas con operadores entrenados y disponibles las 24 horas.

     Distribuir en un plano, las áreas de atención que integrarán cada zona.

     Asignar a cada zona un médico forense con sus auxiliares profesionales que acompañen a los investigadores al lugar de los hechos, en los casos de deceso y arresto toxicológico.

     Crear un cuerpo de investigadores, con acceso a los archivos de delincuentes y a la información clasificada, a fin de planear estrategias para operaciones inmediatas. El primer banco de información será el correspondiente a los antiguos mandos y agentes que operaban en el cuerpo policiaco, así como de las armas usadas y su historial en la atención de delitos.

     Continuar con la formación de agentes del “orden”, para ir sustituyendo a los elementos que no son para esta actividad.

Acciones para la operación:

•     Mantener la presencia policiaca en las calles durante las 24 horas, haciendo rondines de parejas por cada zona establecida, equipados con radios, pistola de nueve tiros, tres cargadores, chaleco antibalas y linterna potente, reportándose a una Central abierta las 24 horas. En algunas áreas extensas dotarlos con motocicletas.

•     Implementar carros patrulla de tres elementos que atiendan de dos a cinco zonas, dependiendo de la extensión de las mismas.  

•     El Centro de comunicaciones debería poder tipificar el tipo de delito y en su caso derivar la información a los grupos especializados, quiénes actuaran de inmediato y de común acuerdo.

•    Las centrales policiacas deberán contar con grupos de agentes disponibles para asistir oportunamente a los grupos especiales.

•     Los grupos especiales, además de las actividades especificadas en su programa de trabajo, tendrán en las Centrales, un representante disponible las 24 horas, para organizar los operativos cuando se amerite.

Desde un punto de vista óptimo y con la finalidad de especificar la pertenencia de combate a los delitos y asignar responsables en la solución de los mismos que deberían ser atendidos por los grupos siguientes:

Cuerpos policiales de los Estados.

•     Delitos del fuero común.

•     Trata de blancas.

•     Abuso de infantes, niños, adolecentes y adultos mayores.

•     Distribuir información de calidad a los cuerpos especiales.

Ejército y Armada en tarea permanente de combate

•    Siembra, cosecha y producción en laboratorios clandestinos de estupefacientes.

•    Vigilancia de vías de comunicación terrestre, aérea y marítima.

•    Perforación ilícita de ductos de hidrocarburos.

•    Protección de líneas de transmisión.

Gobernación

Centro de acopio y distribución de información.

•     Coordinación de las Centrales de radio, televisión, telefonía y monitoreo en los Estados.

Agencia Antidrogas.

•     Transportación de droga en vías: terrestre, aérea y marítima.

•     Distribuidores de droga al mayoreo y menudeo.

•     Trasiego de droga en aduanas.

Agencia Antiterrorismo.

•     Actos de terrorismo.

•     Actos subversivos.

•     Asesinatos seriales.

•     Secuestros.

•     Trasiego ilícito de armas.

•     Atención a marchas no autorizadas.

•     Obstrucción de vías de comunicación.

Secretaria de Hacienda y Crédito Público

Dirección de Control de la Deuda Externa.

•    Quién, para qué, monto y aprobación.

•    Revisión de justificaciones, aprobación y seguimiento de la deuda de los Estados.

•    Movimiento de Capital e Intereses generados.

•    Fechas de vencimiento, penalidades.

Dirección de Control de la Deuda Pública.

•    Generación de papel, motivo, monto y aprobación.

•    Generación de acciones del gobierno, intereses y vencimientos.

Dirección de Control de Divisas en toda la República.

Sistema de Administración Tributaria.

 •   Evasión de impuestos en empresas.

•    Evasión de impuestos de la ciudadanía.

Secretaría de Industria y Comercio

Agencia Anticorrupción de la Industria privada.

•    Violación a normas de: construcción, pesas y medidas, uso de suelo, instalaciones de servicios, seguridad empresarial, etc.

•    Corrupción empresarial.

•    Producción y venta de artículos pirata.

•    Importación y exportación de artículos penados por la Ley.

Dirección del trabajo y previsión social.

•    Revisión de Contratos Colectivos.

•    Homologación de sueldos y salarios.

•    Promoción de la productividad.

•    Control de servicios sociales.

Auditoría General de la República

Agencia Anticorrupción del Estado.

•    Corrupción en las actividades de las dependencias del Gobierno Federal y de los Estados.

•    Operación corrupta de las aduanas.

•    Desvío de fondos presupuestados.

•    Auditorias de Cajas Chicas (CAPUFE, Aduanas, Fondos de: Pensiones, Ahorros, Emergencias, Balanza Comercial, etc.)

Se hace notar que la distribución de atención a los diferentes delitos, involucrando las Instituciones mencionadas, es con el objeto de no tener los huevos en la misma canasta, debiendo ser del dominio público, así como las operaciones para mantener el “orden” serían autónomas, puesto que sus misiones y objetivos son claros y precisos.

En resumen

•    Las fuerzas del orden, bien: entrenadas, orientadas y equipadas, son necesarias para alcanzar y conservar la armonía en una sociedad.

•    El número de agentes dependerá del grado de educación cívica que muestre la ciudadanía en cada zona.

•    El objetivo principal es ganarse la confianza de la ciudadanía siendo: oportuno, eficiente, profesional, valiente, aguerrido y humano. El prestigio se consigue con intervenciones atinadas.

•    Contar con una Institución manejada por gente profesional que considere el adecuado mantenimiento de equipo y salarios de los agentes y personal de apoyo, lo que además de mantenerse blindado de la colusión, requiere de:

•    Una inversión bien estructurada.

•   Cantidad racional de agentes.

•    Gastos fijos y variables suficientes.

•    Responsabilidad a toda prueba.

•    Reportes de cada intervención.

•    Manejo de la exigencia.

•    Interpretación y aplicación de Leyes simples.

Reflexiones

•    Ningún recurso es suficiente si estos se desvían a propósitos ajenos.

•    Los desvíos de recursos (equipo, dinero, preferencias, atención, servicio, etc.) son propios de un cuerpo o Institución corrupta, seguramente manejado por un inepto, un perverso o un imbécil.

•    En las fuerzas del “orden” el servilismo es inaceptable.

•    Las fueras del “orden” son la esperanza de cualquier pueblo olvidado.

•    La formación de individuos de bien, al través de la educación de calidad, algún día empezará a dar frutos, entonces se podría ajustar los aparatos dedicados al “Orden interno”.

•    El adoctrinamiento del personal que integran las Fuerzas del Orden es tan importante que debería llevarse a cabo por profesionales.



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