Muy Oportuno

"Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará"

2019-03-07

Miércoles de ceniza, de silencio, de polvo, de nada. Mirarnos a nosotros mismos con la misma...

Por: Mons. Enrique Díaz

Meditación al Evangelio de San Marcos 6,1-6.16-18 

Miércoles de ceniza, de silencio, de polvo, de nada. Mirarnos a nosotros mismos con la misma mirada de Dios y descubrirnos como nada. ¿Cuánto vale el hombre? Dentro de cincuenta años ¿Cuántos vivirán y dónde estarán? Miércoles de ceniza es un día especial en la vida de los discípulos, es un día para retornar a Dios. Miércoles de ceniza es el tiempo favorable para retornar a las fuentes, para hacer una pausa en nuestra vida y descubrir los motivos que nos sostienen, la fuerza que nos hace luchar…

Hemos escuchado estos días las grandes pachangas y enormes desenfrenos por las fiestas del carnaval, sin saber su sentido original y sin disponernos a un tiempo especial de recogimiento. Originalmente eran días de “libertad” para después encaminarse al ayuno, la oración y la penitencia de la cuaresma.

Ahora nos cuesta entrar en este ambiente de conversión pensando que estas prácticas de sacrificio serían como una negación del hombre y su dignidad, pero lo cierto es en que la cuaresma al darnos la oportunidad de retornar a Dios, volvemos a las fuentes de nuestra grandeza y dignidad. “Conviértete y cree en el Evangelio”, no es solamente saberse pequeño y pecador, sino reconocer la fuente de la vida y acogerse al amor misericordioso de un Padre que siempre espera el retorno del hijo.

Miércoles de Ceniza, si podemos participar en una celebración penitencial donde recibamos la ceniza, no nos quedemos solamente en el rito, sino busquemos realmente la conversión interior; si no tenemos la oportunidad de acudir a alguna iglesia, que tengamos en cuenta que Dios nos busca siempre y nos espera.

Es tiempo de retornar a Dios. ¿Cómo me mira hoy Dios? Sintamos su cariño y comprensión. Señor, reconozco mi pecado y mi delito, pero sé que tu amor es más grande y que me acoges nuevamente como hijo. Perdón, Señor, por todas mis faltas.
 



regina