Vox Dei

«"Quien es mi madre y quienes son mis hermanos?"»

2019-07-23

Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi...

Evangelio, Mateo 12, 46-50

«El que cumple la voluntad de mi Padre,
que está en los cielos, ése es mi hermano»

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: "Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo".

Pero él respondió al que se lo decía: "Quien es mi madre y quienes son mis hermanos?". Y señalando con las manos a sus discípulos, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".

Reflexión

S.S. Papa Francisco

«Éstos son mi madre y mis hermanos»

Recuerdo hace algunos años haber asistido a un festival de rock. Mientras caminaba, podía ver grupos de personas afines a un género específico del rock; había casi de todo un poco por ser un festival que duraría tres días. Lo interesante era que las personas a las que le gustaba un género, no se mezclaban con los demás. Cada género tenía, por lo tanto, su pequeño grupo en donde al que le gustaba el punk, se vestía y actuaba como tal en medio de todos los demás y los otros lo identificábamos. Era fácil reconocer a todos y todos podían reconocerme.

En el Evangelio vemos ese pequeño grupo que sigue a Jesús, sus discípulos. Ciertamente Jesús no es el cantante principal de una banda de rock en la cual los fanáticos lo siguen, pero ser un verdadero discípulo implica mucho más que estar allí, implica vestirme y actuar como tal.

El actuar es necesario para ser, si soy cristiano debo actuar como tal. Así como los fanáticos del punk actúan de una manera especial propia de ellos, los cristianos actúan de una forma especial, una que hace que todos los reconozcan como tal. Amar a Dios sobre todas las cosas y a mi prójimo como a mí mismo es el actuar que resume la vida del cristiano; ser cristiano es amar, amar es ser discípulos de Cristo.

Pero es bastante incongruente que un fanático del punk se vista como a uno al que le gusta el merengue, no hay lógica en actuar de una forma y exteriormente ser de otra. El cristiano no puede amar como debe si no está propiamente vestido para la ocasión. Para amar es necesario vestirse de un corazón que está dispuesto a la donación, de un corazón que refleja la disposición de recibir a todos; no se puede amar sin un corazón abierto. Pero ¿de dónde saco este corazón? La respuesta es sencilla, dejándome amar por Dios; en este dejarme amar por Dios mi corazón crece; dejándome amar por Dios me visto de caridad para los demás y así puedo amar a Dios y a mi hermano.

Pero la diferencia entre Cristo y un cantante de una banda de rock no está en que uno es Dios y la otra creatura, sino en que uno canta en una tarima lejos de sus fanáticos y Dios está cerca de mí. Ser un discípulo de Cristo no es como un fanático de una banda sino es algo más especial. Él me conoce, Él está conmigo, soy parte de su familia. El amarle no es solamente un acto de fanatismo, el amarle es formar parte de su familia. El poder amar a Dios y poder ser amado por Él es el mayor regalo que nos puede dar.

Cumplamos la voluntad del Padre celestial; amemos y dejémonos amar por Dios; formemos parte de la hermosa familia de Cristo y vivamos en este mundo el ser cristiano esperando el gran concierto de Jesús en el Paraíso.

«Hoy todos nosotros tomemos un poco de tiempo para pensar: Jesús nos ha amado tanto y no fue entendido por los suyos. Los parientes, dice el Evangelio, cuando fueron a encontrarlo decía: “ha perdido la cabeza, ha perdido la cabeza”. No era entendido. Pensar en Jesús solo, hacia la cruz, decidido, en medio de la incomprensión de los suyos: pensar esto y ver a Jesús caminar decididamente hacia la cruz y darle las gracias. Decir: “Gracias Señor, porque has sido obediente, has sido valiente; has querido tanto, me has querido tanto”. Hacer hoy un coloquio con él: ¿cuántas veces intento hacer tantas cosas y no te miro a ti que hiciste esto por mí? Tú que fuiste paciente —el hombre paciente, Dios paciente— y que con tanta paciencia toleraste mis pecados, mis fallos. Se puede hablar con Jesús así —él siempre está decidido a andar adelante, a poner la cara— y darle las gracias».



JMRS