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El "momento Maradona" de Messi frente al imponente reto de Francia

2022-12-16

Francia también sabe que cuenta con el formidable arsenal de Kylian Mbappé, el...

Por Mitch Phillips

DOHA, 16 dic (Reuters) - Después de un mes fascinante de sorpresas, en el que varios equipos inesperados amenazaron el "statu quo" del fútbol, la final de la Copa Mundial tendrá un aire familiar el domingo, cuando dos de los pesos pesados de este deporte se enfrenten en busca de su tercer título.

Se diría que ha pasado ya mucho tiempo desde que Argentina protagonizó la mayor sorpresa de la historia del torneo, al ser derrotada por Arabia Saudita, y cuando Francia, incluso contando con poderosas balas en la recámara del banquillo, se estrellara contra Túnez.

Argentina se recuperó y acabó primera de grupo, tuvo un final agitado en la victoria por 2-0 sobre Australia en octavos, y luego desperdició una ventaja de 2-0 en el tiempo añadido de cuartos de final contra Países Bajos, a la que derrotó en la tanda de penales.

Contra Croacia, los argentinos encontraron el ritmo y se impusieron a un equipo que acababa de eliminar a Brasil.

Francia parecía uno de los favoritos en sus dos primeros partidos de la fase de grupos y se recuperó del bache de Túnez para imponerse a Polonia (3-1).

En cuartos de final, Inglaterra puso a prueba a los franceses, que se impusieron por 2-1 gracias a una gran eficacia en los metros finales. En semifinales, aunque crearon poco y tuvieron que esforzarse en defensa contra Marruecos (2-0), siempre dieron la impresión de poder superar la prueba.

Por supuesto, nada de lo sucedido en los seis partidos anteriores importará lo más mínimo al equipo que triunfe en su séptima cita con una final del Mundial en el estadio Lusail, con capacidad para 88,000 espectadores.

Para casi todo el mundo, la historia detrás del partido es la de si Lionel Messi podrá hacerse con el trofeo en su quinto intento de situarse al fin a la altura de Diego Armando Maradona —nunca por encima de él— en los corazones de sus compatriotas.

Si bien no ha llevado al equipo emocionalmente de la misma manera que Maradona lo hizo hasta el segundo título de su país en 1986, Messi, de 35 años, sí ha ofrecido momentos mágicos sobre el terreno de juego, a menudo en momentos decisivos.

La final marcará su 26º partido en Mundiales, más que ningún otro jugador, en un momento en que las estrellas parecen alinearse para el delantero.

SALIDAS TEMPRANAS

Con todo, el fútbol tiene tendencia a salirse del guión. Por eso, miles de millones de espectadores de todo el mundo han visto cómo equipos como Japón, Corea del Sur, Croacia y Marruecos se negaban a aceptar el papel de "actores secundarios" que se les había asignado, provocando que Alemania, Bélgica, España y Brasil se marcharan antes de tiempo.

Y, por supuesto, nadie en la selección francesa ni en su cuerpo técnico está dispuesto a contribuir al culto a Messi, un jugador que atrae a millones de aficionados en todo el mundo, juegue para quien juegue.

Su férrea defensa, que no han encajado ni un solo gol de jugada en las rondas eliminatorias, saben que deben estar a tope física y mentalmente en cada segundo, contra un jugador que a menudo parece estar fuera del partido para de repente explotar con consecuencias devastadoras.

Francia también sabe que cuenta con el formidable arsenal de Kylian Mbappé, el instinto de delantero centro de la vieja escuela de Olivier Giroud y la creatividad de Antoine Griezmann.

De la misma manera que Messi ofreció esa increíble combinación de fuerza y habilidad para dar lugar al tercer gol de Argentina en la victoria por 3-0 sobre Croacia en semifinales, Mbappé conjuró un brillante regate a gran velocidad que destrozó a la defensa marroquí, para crear el decisivo segundo gol de Francia en su victoria sobre Marruecos.

Mbappé y Giroud suman nueve goles en Qatar, pero es Griezmann, en su asombrosa 74ª internacionalidad consecutiva, quien ha marcado la diferencia, con su capacidad para escabullirse y penetrar en zonas que cuestan a los defensas, para luego dar pases precisos y letales.

Tras perder contra Alemania en la final de 2014, Argentina busca su tercer triunfo tras los de 1978 y 1986, pero Francia es el equipo del momento.

Alcanzar dos finales consecutivas es un galardón que no les importará demasiado, pero unirse a Italia (1938) y Brasil (1962) como tercer equipo en retener el trofeo les consolidaría en la memoria popular francesa junto a la generación del 98, que lo ganó por primera vez.



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