Salud

El dengue avanza en Perú en zonas pobres con carencia de agua y ante mayor temperatura por El Niño

2024-03-01

El dengue se transmite por la picadura del mosquito Aedes Aegypti, que prolifera en lugares...

 

PIURA, Perú (AP) — El chofer peruano Segundo Ramos sintió que le explotaba la cabeza mientras conducía un camión a través un caluroso desierto pegado al océano Pacífico. Llegó a su hogar casi mareado por la fiebre y con el cuerpo tan adolorido como si hubiera recibido una paliza.

Se acostó ahuyentando los zancudos que zumbaban cerca de sus orejas. Las cuencas de los ojos le ardían.

Un día después, tras hacerse una prueba rápida de sangre, le confirmaron que tenía dengue en una posta médica del distrito Catacaos, en la sofocante Piura, la segunda región de Perú más afectada. Con más de 5,000 casos, días atrás encabezaba esa lista.

Ramos es uno de los más de 34,000 infectados en el país sudamericano desde inicios de 2024, un 131% más que en 2023. Ante el aumento de casos, las autoridades declararon en emergencia 20 de 24 regiones por epidemia de dengue. Van 44 fallecidos desde enero.

“No está bajo control”, admitió el jueves el ministro de Salud peruano, César Vásquez. “Es inminente que siga creciendo”.

A mediados de febrero, la Organización Panamericana de la Salud lanzó una alerta. En las primeras cinco semanas del año, 11 países, incluyendo Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guadalupe, Guyana Francesa, Martinica, México, Paraguay y Perú, informaron de un aumento en casos de dengue.

Ya 2023, según la alerta, fue “el año con la mayor cifra de casos de dengue desde que se tiene registro” en la región, con 4,5 millones de casos y más de 2,000 fallecidos.

En un recorrido por Piura, un equipo de The Associated Press comprobó que habían comenzado a instalarse hospitales de campaña para recibir a más infectados. Santiago Valdez, especialista en enfermedades tropicales enviado al hospital del distrito cercano de Chulucanas, aseguró que el dengue está ligado a la pobreza y a la carencia del servicio de agua potable.

El 15% de peruanos, unos cuatro millones, carece de acceso a agua en sus viviendas, según datos oficiales.

“Las personas se ven obligadas a recolectarla (el agua) y por más que uno trata de tener recipientes cerrados, siempre hay descuido y los zancudos aprovechan para poner sus huevos y reproducirse”, dijo Valdez.

El dengue se transmite por la picadura del mosquito Aedes Aegypti, que prolifera en lugares calurosos y húmedos. La hembra pone 200 huevos que se convierten en adultos en 10 días.

Perú enfrenta la epidemia atendiendo los casos con paracetamol y suero para tratar los síntomas más habituales: fiebre y dolor corporal. Pero los casos más graves, que necesitan hospitalización, superan los siete días de fiebre e incluyen signos de alarma como dolores profundos en el vientre, vómitos y sangrado en las encías o nariz.

En diciembre, la Organización Mundial de la Salud dijo que los factores de aumento del dengue en 2023 fueron los cambios en las pautas de distribución de los mosquitos transmisores, junto al aumento de lluvias, humedad y calor, vinculados al cambio climático. También incidieron en el aumento de la enfermedad, el debilitamiento de los sistemas de salud y la falta de vigilancia.

Ramos, padre de tres, dijo que en su barrio “Pedregal Grande”, donde viven cerca de 3,000 personas en medio del calor y la pobreza, reciben 30 minutos de agua por día debido a la escasez. Otros la compran en bidones de 20 litros a 50 centavos de dólar y la conservan en depósitos, mientras algunos más esperan una hora para recolectarla un pequeño grifo, que siempre está rodeado de decenas de recipientes.

“Mi vecino está con dengue, más allá también están con dengue, hay en total como tres o cuatro vecinos enfermos a 100 metros a la redonda”, indicó el chofer, sentado en la sala de su casa, sin camiseta, con pantalones cortos y sandalias sudando bajo una temperatura de 36 grados y un fuerte sol.

Los zancudos están en todos lados. Ramos los encuentra en su casa sin aire acondicionado, en las calles desérticas llenas de calor, en el camión acoplado que maneja seis días por semana e, incluso, bajo los árboles de algarrobo donde la mayoría acude a refrescarse.

“Sales a recibir un poco de aire y los zancudos llegan así de golpe y te atacan peor”, dijo.



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