Salud

La dieta mediterránea reduce el deterioro cognitivo

2015-05-19

El estudio, publicado en el sitio web de JAMA Internal Medicine, fue inusual porque empleó...

HEIDI MITCHELL, The Wall Street Journal

La dieta mediterránea, suplementada con un puñado de nueces o unas cucharadas de aceite de oliva al día, puede contrarrestar los efectos del envejecimiento sobre la capacidad del cerebro de funcionar, según sugiere un nuevo estudio clínico.

El estudio, publicado en el sitio web de JAMA Internal Medicine, fue inusual porque empleó prácticas científicas rigurosas para estudiar el efecto de la dieta sobre la salud. La mayor parte de la evidencia previa que mostraba beneficios de la dieta mediterránea fue recabada a través de estudios observacionales, una técnica de investigación menos conclusiva.

“Este fue el primer estudio clínico aleatorio que usó un patrón dietario para la buena salud”, dice Emilio Ros, quien encabezó el estudio en el Hospital Clínic, que forma parte de la Universidad de Barcelona en España. Datos reunidos de estudios observacionales previos sugirieron que seguir una dieta de tipo mediterráneo se relacionaba con una mejor función cognitiva y un menor riesgo de demencia, pero los estudios observacionales tienen limitaciones, agrega. “Este estudio clínico quita el sesgo y brinda evidencia de primer nivel”, asegura Ros, director de la clínica de lípidos del departamento de endocrinología del Hospital Clínic.

La dieta mediterránea, que también ha mostrado tener beneficios para la salud cardiovascular, enfatiza el consumo de verduras y frutas, granos no refinados y frijoles. También incluye pescado y vino, y una cantidad mínima de carne y productos lácteos enteros.

El estudio incluyó a 447 participantes saludables cognitivamente, de entre 55 y 80 años, quienes fueron divididos en tres grupos. Dos grupos siguieron la dieta mediterránea y sumaron 30 gramos de frutos secos variados (nueces, avellanas y almendras) por día o cinco cucharadas de aceite de oliva extra virgen al día. El tercer grupo, que funcionaba como control, siguió una dieta de bajas calorías. Los sujetos fueron observados durante un promedio de poco más de cuatro años.

Los resultados mostraron que, comparado con el grupo de control, la función de la memoria siguió siendo más sólida en los que adoptaron la dieta mediterránea más frutos secos (atención y función ejecutiva) y la cognición global se benefició entre los que siguieron la dieta mediterránea más aceite de oliva.

La menor disminución de la función cognitiva probablemente proviene de la abundancia de agentes antioxidantes y antinflamatorios que poseen los alimentos complementarios, dice Ros. El aceite de oliva y las nueces son ricos en compuestos fenólicos que podrían contrarrestar los procesos oxidantes en el cerebro, que llevan a una degeneración neurológica, indica el estudio. “Si puedes retrasar tu declive cognitivo relacionado con la edad, puedes procesar tareas con mayor rapidez”, dice Ros.

Jane Cerhan, una neuropsicóloga en la Clínica Mayo en Rochester, estado de Minnesota, que no estuvo involucrada en el estudio, afirma que los estudios clínicos de declive cognitivo vinculado con la edad son necesarios en relación con una dieta, “por lo cual este estudio es especialmente bueno, debido a su tamaño y diseño aleatorio”. Sin embargo, señala: “Los cambios observados en la cognición fueron muy pequeños y de hecho no mostraron que esas dietas mejoraran la cognición, sólo mostraron un menor declive”. Según la investigación, sostiene, la gente no debería apresurarse a comprar grandes cantidades de nueces y aceite de oliva, pero alienta que sigan una dieta balanceada que incluya alimentos saludables como esos.

La investigación fue un subestudio dentro de una investigación de mayor tamaño, diseñada por Ros, quien descubrió que la dieta mediterránea, complementada con aceite de oliva o nueces extra, reducía la incidencia de eventos cardiovasculares importantes entre personas con alto riesgo cardiovascular. Ese estudio, que involucró a casi 7,500 participantes y se conoce con el acrónimo Predimed, fue publicado en 2013.

En el estudio más reciente, Ros dice que los participantes recibieron un litro de aceite de oliva por semana, pero esa cantidad era para todo el hogar. Recomienda que, para disminuir el retraso cognitivo relacionado con la edad, la gente debería agregar cinco cucharadas de aceite de oliva y un puñado de nueces por día a sus dietas.

En general, le gustaría ver que todos mejoraran sus dietas al “comer más pescado, menos carne y mejorar la ingesta de legumbres”. También sugirió usar sofrito, una salsa de tomate, cebolla y ajo cocinados con aceite de oliva para acompañar platos de arroz y pastas durante la semana. “Creemos que es un cóctel antioxidante”.

El estudio fue financiado por el gobierno español. Ros anteriormente ha recibido financiación para investigaciones de la Comisión de la Nuez de California y es un miembro no remunerado del comité de asesoría científica del grupo, dice el estudio.



EEM