Internacional - Política

El gusto por el lujo mete en problemas a Netanyahu, según muestran los medios

2017-01-09

"En el pasado la familia Netanyahu ha sido sospechosa de actuar como si fueran la...

 

Ana Cárdenes

Jerusalén, 9 ene (EFE).- El gusto por el lujo y la obsesión por los medios de información han puesto en el disparadero al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, según muestran los detalles de las investigaciones que filtra a diario la prensa local.

"Netanyahu ha adoptado en los últimos años otra costumbre: remojar un puro de 300 shékels (unos 75 euros) en un caro licor mientras su mujer sorbe champán rosa. El problema es que nunca ha pagado por esos lujos a lo largo de los años", aseguraba hoy el diario "Maariv" sobre el jefe del Gobierno, investigado por la policía en varios casos relacionados con la "integridad moral".

En las últimas semanas, casi no hay día que no transciendan informaciones sobre los regalos y favores que el mandatario habría recibido de millonarios.

El viernes pasado el abogado de Netanyahu, Jacob Weinroth, declaró que nada prohíbe que funcionarios públicos reciban obsequios: "Cualquier persona inteligente sabe que si un amigo o alguien próximo te regala unos puros, no es ni puede ser algo prohibido, no hay un acto criminal", dijo.

El letrado aseguró haberse quedado "tranquilo" tras escuchar las cinco horas de interrogatorio al primer ministro del jueves, que siguieron a otras tres una semana antes, puesto que "no se está hablando de dinero, ni de un préstamo, ni de nada que constituya un crimen".

Pero, más allá del resultado que tengan las pesquisas y de si derivan o no en una imputación, el asunto está manchando la imagen del primer ministro, muy pendiente siempre de la influencia de los medios y de las informaciones sobre él, hasta el punto de ser a menudo descrito por estos como "obsesión".

De hecho, otro de los casos por los que está siendo investigado es sobre supuestas presiones al dueño del segundo diario más difundido del país, el "Yediot Aharonot", Arnon Mozes, para lograr una cobertura favorable a cambio de limitar la publicación del rival y gratuito "Israel Hayom", afín al Gobierno.

Según informó hoy el periódico "Haaretz", la Policía ha obtenido una grabación de 2014 en la que se escucha a Netanyahu presionar al empresario.

Esta grabación fue presumiblemente hallada por la policía al investigar el ordenador de su entonces jefe de personal, Ari Harow, por otro caso distinto: el uso de una ONG estadounidense que este presidía para el pago de billetes y asesorías al primer ministro.

En relación al caso de los regalos, uno de los sospechosos es el productor de cine y empresario israelí Arnon Milchan, que, según "Maariv", gastó en los últimos ocho años alrededor de 125,000 euros en puros, bebidas alcohólicas y otros lujos para Netanyahu y habría reconocido en un interrogatorio que "en muchas ocasiones el primer ministro le pidió que trajese la mercancía".

Este, por su parte, habría hablado en su favor hasta en tres ocasiones con el secretario de Estado de EU, John Kerry, para garantizar la concesión de un visado de diez años a Milchan, como finalmente ocurrió, asegura el "Jerusalem Post".

Otro de los nombres de los benefactores que ha surgido en la prensa es el del millonario australiano James Packer, que habría financiado, entre otros, caros viajes a su hijo, Yair Netanyahu.

"En el pasado la familia Netanyahu ha sido sospechosa de actuar como si fueran la realeza" y de hacer que cada viaje fuera del país incluyese "un desfile de billonarios que iban a rendirle homenaje" llevándoles "caros regalos, que costaban cientos y a veces miles de euros", acusaba hoy el periodista israelí Ben Caspit.

Según él, asistentes y secretarios de la oficina del primer ministro habrían llamado a algunos de estos empresarios amigos para comunicarles que se había acabado la bebida o algún otro lujo.

En el "Yediot Aharonot", el influyente articulista Nahum Barnea escribía recientemente: "A Netanyahu y su familia les gusta recibir regalos, son adictos a los regalos. Todo el mundo lo sabe y la mayoría de nosotros se ha resignado a ello. El valor acumulativo, sin embargo, debe ser preocupante".

Pero también opinaba que las cuestiones de "puros y vinos espumosos caen bajo la categoría de hedonismo, no de criminalidad", y que "no son el tipo de cosas que hacen deponer a un primer ministro".

Aunque aún son pocas, se han empezado ya a escuchar voces que piden su dimisión, como la de la líder del partido opositor Meretz, Zehava Galón, quien aseguró que "Bibi (como se le apoda) tiene que irse a casa".

La exministra de Exteriores y Justicia Tzipi Livni afirmó que "Bibi tiene que elegir entre ser primer ministro o un oligarca", y su compañera en la Unión Sionista Shelly Yajimovich afirmó: "El primer ministro tenía un tío rico para productos caros: esa es la definición de corrupción". 



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