Vuelta al Mundo

La derrota de Theresa May 

2017-06-09

En pocos meses, May ha conseguido en el exterior enrarecer extraordinariamente el ambiente con...

Editorial, El País


El aventurerismo cortoplacista de la primera ministra británica, Theresa May, ha terminado su recorrido en las urnas en la primera ocasión en que la mandataria sometía su candidatura al escrutinio público. Si May adelantó, como aseguró repetidamente, las elecciones celebradas ayer para obtener un respaldo electoral claro de cara a la crucial negociación para Reino Unido sobre su salida de la UE, el resultado obtenido ha sido diametralmente opuesto. Si lo hizo, como todo parece indicar, para solucionar sus problemas de autoridad y legitimidad en el Partido Conservador, puede hablarse sin rodeos de un fracaso absoluto.

La insuficiente victoria de los conservadores no resuelve ninguna de ambas cuestiones y deja inquietantes interrogantes abiertos tanto para la estabilidad política de Reino Unido como para el tránsito adecuado de la negociación del Brexit. El desplome de la libra en los mercados internacionales en el momento en que, bien entrada la madrugada, la tendencia del escrutinio confirmó que la victoria conservadora era insuficiente y no podrá gobernar en solitario, es solo un primer aviso de la gran desconfianza existente en torno a la capacidad de May de pilotar la nave durante los próximos cinco años. Y el que algunas voces dentro de su partido ni siquiera esperaran a la adjudicación final de escaños en la Cámara de los Comunes para pedir su dimisión augura un período de inestabilidad.

En pocos meses, May ha conseguido en el exterior enrarecer extraordinariamente el ambiente con Europa y en el interior lograr la recuperación del hasta hace unos meses cuestionado líder laborista Jeremy Corbyn. El laborismo, con un mensaje sin bandazos, experimenta una importante subida y vuelve a ser una fuerza con la que es necesario contar.

Hay que destacar el hundimiento absoluto del populista UKIP, artífice de la salida de la UE. El electorado parece haberse sacudido finalmente el demagógico discurso ultranacionalista. Lástima que no lo hiciera antes de referéndum del Brexit.
 



yoselin