Editorial

Asalto a la Asamblea Nacional

2017-07-06

A la tragedia del goteo casi diario de víctimas mortales en las manifestaciones contra el...

Editorial, El País

Venezuela ha entrado en el mes que decidirá su futuro político e institucional sumida en una espiral de violencia política que cada día suma episodios de mayor gravedad.

A la tragedia del goteo casi diario de víctimas mortales en las manifestaciones contra el régimen de Nicolás Maduro —que el próximo lunes cumplirán 100 días ininterrumpidos— y que ya alcanzan la cifra de 90, se suma el asalto ayer a la Asamblea Nacional venezolana tanto de simpatizantes del chavismo como del propio Ejecutivo venezolano.

Resulta alarmante la irrupción en la Asamblea Nacional, sin previo aviso, del vicepresidente, Tareck El Aissami —incluido en una lista de sanciones de EE UU por sus presuntos vínculos con el narcotráfico—, para realizar un acto político con motivo del día de la independencia venezolana. Peor es lo que sucedió después con la agresión por parte de militantes chavistas tanto a simpatizantes de la oposición presentes en el edificio y sus inmediaciones como a algunos parlamentarios.

Se trata de la enésima violación de la legalidad por parte de un régimen que ha centrado en las pseudoelecciones constituyentes del próximo día 30 sus esfuerzos para construir un Estado paralelo en el que no tendrá ninguna cortapisa para ejercer su poder autoritario. Por mucho que Maduro insista en que Venezuela está viviendo una epopeya lo que en realidad está sucediendo es un atroz intento de liquidar la democracia en uno de los principales países del continente americano.

La oposición ha convocado para el próximo día 16 un plebiscito contra la Asamblea Constituyente. Esta iniciativa constituirá una piedra de toque en la evolución de la crisis venezolana que cada vez parece más fuera de control. Lo que suceda en torno a la votación y la reacción del régimen medirá las fuerzas tanto de la oposición democrática como de Maduro y sus seguidores.



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