Reportajes

El ayer y hoy de los campos de refugiados palestinos

2019-12-13

Ha habido cambios, pero limitados. Las tiendas de lona de 1948 en Beirut pasaron a convertirse en...

Por Stephen Farrell | Reuters

JERUSALÉN, 13 dic (Reuters) - La historia no ha dejado de avanzar desde que llegaron a mediados del siglo pasado, buscando refugio para lo que pensaron serían unas pocas semanas, aunque acabaron quedándose toda la vida.

A su alrededor, Oriente Medio pasaba del conflicto a la guerra civil, a la paz y vuelta a empezar de nuevo. Pero para los refugiados palestinos en estos campamentos ha habido poco movimiento durante décadas y solo sus recuerdos y esperanzas pueden viajar libremente de regreso a las tierras perdidas.

Visitados por fotógrafos con décadas de diferencia, el tiempo parece haber pasado a una velocidad diferente en muchos de los campos de refugiados palestinos diseminados por Líbano, Jordania, Siria, Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza.

Ha habido cambios, pero limitados. Las tiendas de lona de 1948 en Beirut pasaron a convertirse en casas de bloques de cemento. Las playas se convirtieron en callejones sin sol.

Y las jóvenes que llevaban ollas de barro sobre sus cabezas en los años 50 en Gaza se convirtieron en las abuelas de una generación que hoy tiene grifos en sus hogares, pero aún transportan agua embotellada a casa porque está filtrada y es más segura para beber.

Una presencia clave en estas vidas es la de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, por sus siglas en inglés), que brinda servicios y protección a 5,5 millones de palestinos. Alrededor de un tercio, más de 1,5 millones, vive en 58 campamentos registrados.

La UNRWA fue creada por la Asamblea General de la ONU hace 70 años para lidiar con los cientos de miles de refugiados palestinos que habían sido expulsados ​​de sus hogares o huyeron del conflicto que rodeó el nacimiento del estado moderno de Israel en 1948.

Uno de los descendientes de ese éxodo, Najah Abu Reyala, ha vivido toda su vida en Beach Camp, el tercer campamento de refugiados más grande de los ocho que hay en la costa de Gaza.

Con 61 años en la actualidad, recuerda las condiciones rudimentarias durante su juventud en el campamento, donde la población ha crecido de 23,000 a más de 85,000.

“Las calles no estaban pavimentadas, eran arenosas y polvorientas”, recuerda. Pero aunque el paso de los años trajo más servicios, también generó más tensión, divisiones y desesperación.

“Puede que pusieran electricidad y agua dentro de las casas, pero las cosas están mucho peor de lo que solían ser”, dijo. “En aquel entonces, éramos más cercanos, estábamos más unidos”.

Abu Reyala y otros refugiados quieren el derecho a regresar a las antiguas tierras de sus familias en la Palestina anterior a 1948, que ahora se encuentran dentro de Israel. Este derecho es rechazado por Israel como una amenaza demográfica para su mayoría judía.

Muchos israelíes miran con recelo a la UNRWA, por mucho la organización humanitaria más grande encargada de los refugiados palestinos.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que la longevidad de la UNRWA ha servido para perpetuar, no resolver, el problema de los refugiados. “Es hora de que la UNRWA sea desmantelada”, dijo en 2017, instando a la ONU a “reexaminar” su existencia.

Tal reevaluación se realizará en los próximos días, cuando la Asamblea General de la ONU votará sobre la renovación del mandato de la UNRWA.

En medio de la crisis financiera y la incertidumbre política, los líderes palestinos advirtieron que habría disturbios si desaparecen los servicios.

Sin embargo, en noviembre, 170 países votaron en un comité por la renovación del mandato de la UNRWA antes de la asamblea principal. Solo dos, Israel y Estados Unidos, votaron en contra.

Aunque nada es seguro en la política de Oriente Medio, es improbable que se dé vuelta a una mayoría abrumadora en la votación final, señalan los partidarios de la agencia, sin que exista una alternativa fácil disponible.

“Los detractores de la UNRWA quieren una solución al problema de los refugiados sin un acuerdo político”, dijo Elizabeth Campbell, una funcionaria de la agencia en Washington.

“Y eso es algo muy difícil de lograr”.



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