¡Basta ya!

Los "hubiéramos"

2015-01-11

Somos corresponsables de la catastrófica situación del país, porque los...

Andrea Bárcena, La Jornada

Es evidente que no hay cerca de EPN alguien capaz de explicarle lo que realmente está ocurriendo en el país que cree gobernar. Por eso en su saludo de año nuevo confirmó que no quiere o no puede conectarse con la realidad; sigue empeñado en sus reformas y sus fantasías, llamadas proyecto de "mover a México"… hacia el abismo.

La fórmula Ayotzi 43 = 39 constitucional se refiere a que hemos tocado fondo: hemos llegado al límite de lo sensatamente tolerable. El espantoso crimen, al estilo nazi, contra los normalistas de Guerrero convierte en obligación la oportunidad de los mexicanos para dar vida al artículo 39 de nuestra Constitución: La soberanía nacional reside esencial y orgánicamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.

Somos corresponsables de la catastrófica situación del país, porque los canallas llegan hasta donde se les permite, y no hemos sabido o no nos hemos atrevido a detenerlos. El momento de hacerlo ha llegado.

Dicen que pensar en los "hubiéramos" no tiene sentido porque son del pasado. Sin embargo, imaginarlos puede servir para tener el coraje de cambiar el rumbo. Así que conviene visualizar el estupendo país que hubiéramos sido –un país educado, bien alimentado, sin analfabetos, culto, civilizado, soberano– si la riqueza de México hubiera sido gastada en y para el pueblo, para verdaderos proyectos de desarrollo, en vez de enriquecer a obesos políticos mafiosos.

Desde el gobierno de Miguel Alemán se instauró la práctica impúdica de convertir la política en espacio de negocios y enriquecimiento personal; cientos de miles de nuevos ricos han surgido de ese manantial que es el erario. Sobre todo los priístas hicieron consigna la famosa frase cínica de Hank González: "Un político pobre es un pobre político". Así se han engendrado monstruos delirantes como los Abarca y muchos otros que andan sueltos por ahí.

Como lo han señalado ya varios analistas, la única alternativa que tenemos es refundar la República. Ojalá sea por la buena. Quizá habrá que legalizar las drogas, temporalmente, mientras se anulan los vínculos entre el Estado y el crimen organizado.

Lo que ya no podemos es permitir que sigan desapareciendo cientos de miles de niños, que las mujeres sigan siendo víctimas de feminicidios y que todo joven esté en riesgo de ser asesinado impunemente.



EEM