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El plan de los grandes arquitectos para reconstruir México

2017-10-05

Con esta hoja de ruta, varios de los arquitectos más punteros de México se han...

David Marcial Pérez, El País

Demoler el edificio solo como última opción. Primero, apuntalar las estructuras dañadas, actuar caso por caso. Un trabajo arquitectónico de acupuntura. Una intervención no invasiva, que respete el arraigo social y la cultura de la comunidad. Rigor y paciencia: encontrar soluciones dignas para 150,000 inmuebles que atraviesan seis Estados es una tarea que llevará años.

Con esta hoja de ruta, varios de los arquitectos más punteros de México se han organizado en una plataforma “para trabajar desde la sociedad civil y lograr tejer lazos con otras organizaciones, públicas o privadas, que se han visto rebasadas tras el terremoto”, explica Mauricio Rocha, uno de los integrantes de ReConstruir México.

Centrados de momento en las zonas rurales del sudeste –Oaxaca y Chiapas suman casi 50,000 edificios arruinados–, su prioridad está siendo evitar que la destrucción del terremoto genere más destrucción. “Hay mucha desinformación. La gente está tirando sus casas, que muchas veces son patrimonio histórico o familiar. Y a cambio de una vivienda de adobe de 100 metros cuadrados, el gobierno le está ofreciendo una casa de bloques de hormigón de 40 metros. En principio, se trata de una medida temporal, pero sabemos por experiencias pasadas que se termina convirtiendo en definitiva y provocando una destrucción del arraigo social y la identificación de la comunidad”, añade Tatiana Bilbao, la arquitecta mexicana más internacional, con proyectos en China, Reino Unido o España.

Su propuesta en estas zonas –comunidades con fuertes raíces indígenas, pequeñas, dispersas geográficamente y muchas veces olvidadas por las instituciones– es entrar en diálogo con otros actores sociales –sociólogos, antropólogos– y apuntalar y reconstruir edificaciones en su mayoría precarias, levantadas en adobe, un compuesto de barro y paja. “No somos un país al que le sobren los recursos. Hay un gran potencial en casas que tiene un 70% rescatable porque reforzando el adobe se puede cumplir con los reglamentos de construcción además de preservar la identidad y la memoria”, defiende Rocha.

El Gobierno, que estima que el sismo ha dejado a más de 250,000 personas en una situación de pobreza patrimonial, anunció la semana pasada una inversión de 1,700 millones de dólares para la reconstrucción. Los damnificados de Chiapas y Oaxaca recibirán unas tarjetas con acceso a dos depósitos bancarios realizados por la Administración federal. Los Gobiernos locales tienen previsto también bombear ayuda a través de los fondos de desastres naturales, que contemplan una bolsa de 500 millones de dólares.

En ReConstruir México, que aglutina a 400 miembros, ya están trabajando en el terreno en dos proyectos concretos. En Morelos, con la colaboración de la Secretaria de Cultura y la Comisión Nacional de Vivienda. Y en Oaxaca, con una fundación privada que va destinar dinero para Ixcatepec y Juxitan.

Su diagnóstico para las zonas urbanas es que “muchos edificios nuevos cayeron, y eso tiene que ver con una mala construcción, producto de una ejecución deficiente por intereses económicos y políticos”. Y partiendo de su conocimiento de experiencias internacionales, como el devastador terremoto chileno de 2010, avisan: “reconstruir no es problema político que se resuelve en 4 meses. Es una gran responsabilidad cuyo objetivo final son viviendas dignas. Estamos hablando de por lo menos 7 u 8 años”.

En Ciudad de México descartan intervenir en las colonias acomodadas de Roma y Condesa. “Es otra lógica. Sí pretendemos acercarnos a las zonas del sur como Xochimilco o Iztapalapa, más populares y con una nivel de indignación fuerte contra las instituciones, por entender que les han fallado”.

Un 'crowdfunding' para la Roma y la Condesa

El Gobierno capitalino ha anunciado que va a involucrar a los desarrolladores inmobiliarios en la reconstrucción. “Creemos que es necesario proteger a los propietarios que están a punto cd entrar en nuevos negocios con los desarrolladores”, apunta Laurent Herbiet, un arquitecto que forma parte de la plataforma ReConstruir México, pero que está trabajando a su vez en otra herramienta junto “a un grupo de amigos abogados, ingenieros, arquitectos y financieros”.

Un crowdfunding que derivará en microcréditos para los propietarios y que cubrirá exclusivamente el valor de construcción, dirigida por arquitectos pro bono. “Cuando se termine, ese departamento tendrá un valor 3 o 4 veces mayor. El retorno del microcrédito, del 6% o 7%, lo destinaremos a otros proyectos en Oaxaca o Morelos”. Aún está en una fase preliminar pero las cuentas muy en bruto de Herbiet pasan porque “si se reconstruyen por ejemplo 80 edificios de 12 departamentos, y cada uno vale 2,5 millones, con la colaboración de los 22 millones de habitantes de México bastaría con 110 pesos por persona. Poco más que un par de cafés”.



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