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Italia se asoma al abismo

2018-05-30

Las propuestas del pacto son mucho más radicales de lo que los mercados esperaban tras la...

"Política Exterior"

El acuerdo de gobierno entre la Liga Norte de Matteo Salvini y el Movimiento 5 Estrellas (M5S) de Luigi di Maio, cuyo candidato a primer ministro, el profesor universitario Giuseppe Conte, ha renunciado al cargo tras el veto del presidente de la República, Sergio Mattarella, al que iba a ser ministro de Economía, ha metido a la zona euro en una dimensión desconocida.

Las propuestas del pacto son mucho más radicales de lo que los mercados esperaban tras la derrota de los partidos tradicionales en las legislativas del 4 de marzo, por lo que por primera vez existe la posibilidad de que llegue al palacio Chigi una coalición populista capaz de poner en peligro el euro. La plataforma conjunta de la Liga y el M5S propone, entre otras, cosas una renta básica mensual de 780 dólares para familias pobres, la derogación de la reforma de las pensiones aprobada en 2011, nuevas restricciones a la inmigración y el fin de las sanciones de la UE a Rusia. En la versión final del documento desaparecieron las referencias a la creación de un mecanismo para permitir a Italia salir del euro y las demandas de que el Banco Central Europeo cancele unos 250,000 millones de euros de la deuda pública. Pero han sido estos aspectos económicos del acuerdo lo que ha llevado a Mattarella a vetar a Paolo Savona, euroescéptico reconocido, como titular de Economía.

El texto asimismo diluye también otras propuestas del borrador original que solicitaban un regreso al statu quo anterior al tratado de Maastricht, cuando no existían normas y directrices fiscales comunitarias, la “revisión” de las contribuciones italianas al presupuesto común y la protección de los pequeños negocios de la libertad de horarios y la competencia exterior.

Pero nadie se llama a engaño. Esa puede ser solo una maniobra de distracción para no alarmar a la opinión pública europea y desviar la atención de los mercados de sus verdaderas intenciones: aumentar el gasto público y revertir las reformas estructurales de una economía ya muy lastrada por sus altos niveles de endeudamiento y la baja productividad.

La economía italiana creció un 1,5% en 2017, pero el crecimiento se ha ralentizado este año. La ratio de la deuda pública en relación al PIB es del 130%, una de las más altas del mundo.

El acuerdo subraya, por ejemplo, la necesidad de revisar la actual estructura económica europea basada en “el predominio del mercado sobre la dimensión social”. Salvini, que el pasado marzo dijo que el euro es un “error destinado al fracaso”, ha insistido en que ni el “chantaje” de la subida de las primas de riesgo de la deuda italiana, ni la caída de las bolsas o las amenazas de Bruselas desviarán el rumbo ya trazado de “más trabajo y seguridad y menos ilegales e impuestos” para poner a los “italianos primero”.

Aunque la coalición solo sacara adelante una fracción de su programa, los ambiciosos planes del presidente francés Emmanuel Macron para profundizar la integración de la zona euro quedarían heridos de muerte. A la luz de esos acontecimientos en Roma, es casi imposible que Berlín acceda a mutualizar la deuda de la zona euro para evitar cualquier conexión financiera entre la deuda alemana y la italiana.

Mattarella ha dejado claro que desempeñará su papel de garante del cumplimiento por parte de Italia de los tratados europeos y como defensor de la salud financiera del país.

La Constitución italiana impide, entre otras cosas, que un gobierno pueda rescindir tratados internacionales a través de un referéndum. Nathalie Tocci, directora del Instituto Italiano de Asuntos Internacionales, cree que gran parte del programa de la Liga y el M5S es puro fuego de artificio, dada la práctica imposibilidad de que vayan a cumplir todas sus promesas. Los más optimistas apuestan a que al final la coalición no tendrá más remedio que seguir los pasos que tomó en 2015 el gobierno de Syriza en Grecia.

El Quirinal desconfíaba de la capacidad para gobernar de Conte por su inexperiencia y las dudas sobre su preparación académica. Pero Mattarella parecía convencido de que no valía la pena postergar lo inevitable: la formación de un gobierno que refleje los instintos populistas que predominan hoy en Italia. Cualquier otra opción no sería democrática. La propuesta de Savona como titular de Economía, sin embargo, ha obligado al presidente a reconsiderar. En un discurso televisado al país el 27 de mayo, Mattarella explicó que no podía nombrar ministro a alguien como Savona –que ha llamado a la zona euro “jaula alemana”–, que podría haber acabado sacando a Italia de la moneda común.



Jamileth