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Neymar y Cavani destapan un polvorín de egos en el PSG 

2017-09-18

"Puede que haya algo artificial en el modo en que se ha construido este PSG", reflexiona...

Diego Torres, El País

Los partidos del PSG reservan las jugadas más hermosas que puede ver un aficionado al fútbol. También deparan escenas descarnadas de egolatría y mezquindad. Lo mejor y lo peor parecen la consecuencia de comprar de una tacada por 400 millones de euros a los dos futbolistas más brillantes surgidos en el último lustro, prometerles un liderazgo trascendental, y mezclarlos con una plantilla de estrellas consolidadas que se han ganado el derecho a sentirse importantes en el club. El domingo en el Parque de los Príncipes, frente al Olympique de Lyón, con motivo del lanzamiento de un penalti, el público fue testigo de una colisión de personalidades ansiosas por destacar: Neymar y Cavani, compañeros de línea, litigando por el balón y por la estadística individual. Un episodio bochornoso que ensombreció el triunfo del club parisino (2-0) y que insinúa algo parecido a un desequilibrio ecológico. La clase de alteración capaz de destruir a los equipos más fuertes. El diario deportivo francés por excelencia, L'Equipe, abrió su edición de este lunes con un titular de alarma: Un éxito demasiado caro.

“Puede que haya algo artificial en el modo en que se ha construido este PSG”, reflexiona Vicente del Bosque; “pero las tensiones que se generan allí no son muy diferentes de las que te puedes encontrar en el vestuario del Linares o de cualquier equipo de regional. La solución es muy sencilla y todos los jugadores la saben: nunca van a triunfar individualmente si el equipo no funciona”.

Dos compañeros que dejan de pasarse la pelota

La luna de miel del diez Neymar, el jugador más caro de la historia, y su compañero el nueve Edinson Cavani, duró 90 minutos. Lo que tardó en disputarse el partido de la Ligue 1 en Guingamp el 13 de agosto. El día del debut de Neymar. La última vez que el mediapunta brasileño y el delantero centro uruguayo se buscaron con verdaderas ganas en el campo de juego.

Es sencillo determinar la relación que existe entre dos jugadores del mismo equipo cuando se mueven en la misma zona. Basta con determinar cuántas veces se pasan la pelota. En su primer partido con el PSG, Neymar le dio la pelota a Cavani en 12 ocasiones y el uruguayo le correspondió en seis. Desde entonces han disputado juntos otros cuatro encuentros de Liga y la relación se ha limitado a un total de 11 pases: siete de Neymar a Cavani y cuatro de Cavani a Neymar. Según las estadísticas de Opta, este domingo ante el OL Cavani no le pasó la pelota; Neymar, por su parte, se la dio una sola vez.

En 2001, pocas semanas después de fichar por el Madrid con la vitola de jugador más caro de la historia, Zidane se sintió aislado. El presidente, Florentino Pérez, contó que fue el jugador francés quien le confesó que sentía que Figo no le pasaba el balón. El desencuentro se reparó con la intermediación de todos los estamentos del club. En 2002, Zidane y Figo levantaron la Champions en Glasgow y fundaron la leyenda del Madrid galáctico.

El destino del PSG está en manos de sus dirigentes, su entrenador, y sus grandes figuras. La historia ofrece una lección. No ganará el equipo que más goles meta sino el que mejor se pase la pelota.

“La tarea del entrenador es convencer a los futbolistas", concluye el técnico. "Son importantes las pequeñas decisiones que vas tomando cada día. Pueden ser decisiones pequeñísimas pero tienen trascendencia y debes procurar ser justo en los detalles. El entrenador es el primer responsable de que los jugadores superen el egoísmo. Pero necesitas su colaboración. Si no entienden que en el fútbol debes ser un poco generoso, ya se lo puedes dar por escrito que no tiene solución. Si son unos insoportables y unos ególatras y no hay dios que los… ¡eso mal arreglo tiene!. Yo he tenido suerte con mis jugadores porque, en líneas generales, han sido tolerantes y majos. Los futbolistas profesionales suelen madurar mucho en temas de convivencia”.

Los directores técnicos de media Europa lo tienen como un caso de estudio. Del Bosque es una de las primeras autoridades mundiales en eso que la nueva ciencia del management denomina gestión de egos. Pocos entrenadores en la historia del fútbol sobrellevaron con más tacto la experiencia extrema que supone para un equipo el fichaje de superestrellas que batían récords de tasación en el mercado y arrastraban un peso mediático que rivalizaba con la solidez de la institución que los acogía. El Madrid de los galácticos, dirigido con gran éxito por Del Bosque entre 2000 y 2003, es, en muchos aspectos, precursor de este PSG, fabricado desde 2013 a fuerza de inyecciones de liquidez del fondo soberano de Catar.

Javier Miñano, que antes de ser preparador físico de la selección española campeona de Europa y del mundo trabajó con el Madrid, compara los casos. “Recuerdo”, dice, “que en 2002 los jugadores del Madrid regresaban de la selección y te encontrabas al capitán de España, al capitán de Portugal, al capitán de Francia, a los dos capitanes de Brasil... Todos representaban un país. Pero en aquél Madrid se fichaba a una estrella por año; y lo del PSG es como un cataclismo... El éxito dependerá de cómo Unai Emery compagine los egos. En esto el entrenador es la parte fundamental, por encima de los directivos. Unos son anárquicos, otros son dictatoriales, y todos pueden funcionar. Lo único que no funciona es la autogestión porque los futbolistas te exigen que cada uno desempeñe su rol. Del Bosque implicaba a los jugadores y para eso no hay mejor manera que escuchar sus opiniones, que ellos sientan que el entrenador les considera importantes”.

“El Cholo, Guardiola, y Zidane comparten esta facultad de implicar a los jugadores, incluso a los auxiliares y al público”, dice Miñano; “y además los tres tienen un conocimiento contextual del club. Podrían elaborar perfectamente eso que las empresas llaman DAFO: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades. Cuanto más conocimiento tienes del medio menos tardas en solucionar los problemas”.

Emery en aprietos

Emery, que solo lleva un año en París, pretendió implicar a Cavani y Neymar para que ellos resuelvan algo que resulta lo más trivial de la planificación de una temporada: quién tira los penaltis. Lejos de conseguir un acuerdo, la brecha entre los dos atacantes se ha agrandado hasta desconectarlos. Neymar y Cavani dejaron de pasarse el balón progresivamente en los partidos que disputaron contra el Toulouse, el Saint Etienne y el Metz. Frente al Lyón no fueron capaces de centrarse una pelota. Acabaron la noche del domingo intercambiándose reproches y aspavientos por pases fallados.

“Les dije que lo arreglaran [el lanzador de penaltis] entre ellos”, lamentó Emery. “Pero si no se ponen de acuerdo, decidiré yo”.

El último entrenador que decidió dejar a Neymar sin lanzar penaltis fue Dorival Júnior, técnico del Santos, despedido dos semanas después de su decisión. Corría el año 2013 y Neymar era la bandera del Santos. Exactamente la función para que cree que fue contratado en el PSG tras ocupar el papel de actor secundario en el Barça.


 



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